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Tambit: estudiantes PUCV crean proyecto que enseña IA y robótica a escolares mediante la música

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

La iniciativa, desarrollada por estudiantes de cuarto año de la carrera de Ingeniería Civil Informática, combina programación, robótica, gamificación y música para enseñar conceptos tecnológicos de manera lúdica, accesible e inclusiva en establecimientos educacionales.

La Inteligencia Artificial ya forma parte de la vida cotidiana de niños y jóvenes. Sin embargo, comprender cómo funciona y aprender a utilizarla de manera crítica y responsable continúa siendo uno de los grandes desafíos de la educación. Con esa convicción nació Tambit, un innovador proyecto desarrollado por estudiantes de Ingeniería Civil Informática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que utiliza unas baquetas electrónicas como herramienta para enseñar programación, robótica e IA a escolares mediante la música.

La iniciativa fue creada por Francisca Antonia Guzmán e Ignacio Antonio Reyes, ambos estudiantes de cuarto año de la carrera, quienes durante los últimos cuatro años han participado en talleres de robótica liderados por la académica Sandra Cano. Esa experiencia, desarrollada principalmente en escuelas rurales y multigrado utilizando el robot educativo COODI, les permitió identificar una necesidad: acercar la tecnología a los estudiantes de una forma más amigable y menos intimidante.

«Nos dimos cuenta de que muchos niños sentían temor de manipular los robots porque pensaban que podían romperlos. Entonces comenzamos a preguntarnos cómo podíamos enseñar los mismos conceptos utilizando una herramienta mucho más cercana para ellos», explicó Francisca Guzmán.

Así nació Tambit, un sistema compuesto por baquetas electrónicas de bajo costo que, al ser utilizadas, permiten comprender conceptos como programación, algoritmos, sensores, inteligencia artificial, matemáticas y física a través de una experiencia musical e interactiva. Más que un instrumento, sus creadores lo definen como una plataforma pedagógica capaz de transformar contenidos complejos en aprendizajes concretos y entretenidos.

Uno de los principales aportes del proyecto es que incorpora la Inteligencia Artificial desde una perspectiva formativa. Durante las actividades desarrolladas con estudiantes de octavo básico, los universitarios no solo enseñaron el funcionamiento de estas tecnologías, sino también sus riesgos, buenas prácticas y el impacto que pueden tener en las relaciones sociales y el desarrollo personal. «Queríamos mostrar que la IA puede ser una herramienta muy útil, pero que también es importante comprender cómo utilizarla de manera responsable y crítica», señalaron los estudiantes.

Más allá de su dimensión lúdica, Tambit también busca transformar conceptos tecnológicos complejos en experiencias concretas de aprendizaje. A través de las baquetas, los estudiantes pueden comprender de manera práctica cómo funcionan los sensores, la programación y la Inteligencia Artificial, observando cómo las decisiones tomadas por un algoritmo se traducen en acciones físicas, como la reproducción de un sonido. «La programación es el puente, no el fin. Lo importante es que los niños entiendan cómo la tecnología interactúa con el mundo real y cómo ellos pueden intervenir en ese proceso», explicaron sus creadores.

Umbral

Entre los ámbitos que enseña el proyecto se encuentra el concepto de umbral, es decir, el valor que determina cuándo una acción debe producir una respuesta. En el caso de las baquetas, ese umbral corresponde al punto en que un movimiento es interpretado como un golpe y genera un sonido. Sin embargo, ese valor cambia según cada usuario. Para resolver este desafío, los estudiantes incorporaron un modelo de IA que, durante los primeros segundos de uso, analiza la posición y los movimientos de quien utiliza las baquetas y calibra automáticamente los sensores, adaptando el dispositivo a cada persona sin necesidad de configuraciones manuales.

Esta lógica también responde al enfoque inclusivo que inspira a Tambit. Los futuros ingenieros buscan transmitir que la tecnología debe diseñarse considerando la diversidad de quienes la utilizarán. «Todos somos distintos y eso debe reflejarse en la forma en que desarrollamos tecnología. Queremos que los niños piensen como pequeños ingenieros, que comprendan que cada decisión de diseño puede afectar de manera diferente a otras personas y que la innovación siempre debe estar al servicio de la comunidad». Bajo esa premisa, el proyecto contempla que los propios estudiantes puedan ensamblar las baquetas, programarlas y construir sus propias experiencias de aprendizaje, fortaleciendo la confianza en sus capacidades y demostrando que ellos también pueden convertirse en creadores de tecnología.

El proyecto también destaca por su enfoque inclusivo. Las baquetas fueron diseñadas utilizando componentes de bajo costo —como sensores electrónicos y estructuras simples construidas incluso con palillos de bambú—, permitiendo reducir significativamente las barreras económicas que suelen existir en este tipo de tecnologías educativas. Actualmente, el costo estimado de un kit fluctúa entre los 30 y los 50 mil pesos, muy por debajo de otros dispositivos disponibles en el mercado.

Pensando en su implementación en establecimientos educacionales, Tambit contempla un modelo basado en kits compartidos y una plataforma gamificada, donde un personaje llamado Tam, un extraterrestre apasionado por la tecnología que descubre la música gracias a los niños, guía las actividades y permite que un profesor pueda trabajar con cursos completos sin requerir conocimientos especializados en programación o robótica. La propuesta busca facilitar el aprendizaje mediante experiencias lúdicas y adaptadas a distintos niveles educativos.

La presentación del proyecto durante la Expo Software PUCV permitió recoger nuevas ideas provenientes de académicos y representantes de empresas, quienes visualizaron aplicaciones futuras que van desde la incorporación de realidad virtual hasta el desarrollo de videojuegos educativos. Para sus creadores, este intercambio confirmó el potencial de una iniciativa que aún se encuentra en etapa de prototipo, pero que ya proyecta nuevas líneas de investigación y desarrollo.

Más allá de la innovación tecnológica, los estudiantes sostienen que el verdadero propósito de Tambit es acercar la informática a las personas y derribar el temor que muchas veces generan las nuevas tecnologías. «Los niños saben mucho más de lo que creemos. Lo importante es acercarles estas herramientas y demostrar que la tecnología está para ayudar a las personas y no para reemplazarlas. Van a surgir nuevos trabajos y debemos prepararlos para ese futuro», afirmaron.

Con Tambit, la Escuela de Ingeniería Civil Informática de la PUCV demouestra cómo la innovación tecnológica puede transformarse en una herramienta con impacto social. Al integrar programación, música, IA y educación, el proyecto no solo promueve el desarrollo de competencias digitales desde edades tempranas, sino que también contribuye a formar una relación más consciente, creativa e inclusiva entre las nuevas generaciones y las tecnologías que marcarán su futuro.

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