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Investigadores nacionales desarrollan tecnología para reciclar membranas de plantas desalinizadoras y reducir su impacto ambiental

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El proyecto, liderado por la Universidad Católica del Norte junto a la Universidad Técnica Federico Santa María y el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso, busca extender la vida útil de los componentes principales en los sistemas de ósmosis inversa y avanzar hacia soluciones de economía circular para la industria.

Mientras la desalación gana protagonismo en Chile como respuesta a la sequía, especialmente en el norte del país, también crece un desafío asociado a estos sistemas: qué hacer con las membranas de ósmosis inversa una vez que dejan de cumplir su función.

Estos componentes cumplen un rol esencial en los sistemas de desalación y tratamiento hídrico, ya que permiten purificar el agua al bloquear el paso de sales, minerales y otras impurezas disueltas. Su implementación ha ido en aumento a nivel nacional, donde actualmente operan más de 30 plantas desaladoras, de acuerdo con cifras de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES). En paralelo, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyecta que el uso de agua de mar en minería aumentará desde 40% en 2024 a un 68% en 2034 debido a la incorporación de plantas desalinizadoras y sistemas de impulsión de agua de mar para abastecer las faenas mineras.

En este escenario, un equipo interdisciplinario liderado por investigadores de la Universidad Católica del Norte (UCN), en colaboración con la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM) y el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso (CCTVal), trabaja en el desarrollo de una tecnología orientada al reciclaje de membranas de osmosis inversa, con el objetivo de reutilizarlas en nuevos procesos y con ello reducir el impacto ambiental asociado a su reemplazo.

“Nuestro proyecto no solo busca el reciclaje de estos componentes, sino que pretende hacerlo de una forma más amigable con el medioambiente, a un menor costo y en menos tiempo de operación con respecto a tecnologías similares”, sostuvo Jaime Chacana, académico de la UCN, director del Centro Lithium I+D+i y líder de la iniciativa.

El impacto del recambio

Fabricadas principalmente con materiales poliméricos, como poliamida, polisulfona y poliéster, las membranas utilizadas en procesos de desalación de agua de mar pierden rendimiento durante su vida útil, por lo que deben ser reemplazadas generalmente cada tres a cinco años, dependiendo de las condiciones operacionales y de mantenimiento.

De acuerdo con antecedentes del equipo de investigación, en aplicaciones de desalación de agua de mar la tasa de recambio anual de estas membranas puede alcanzar hasta un 20%.

A nivel global, se estima que cada año se generan más de 20 mil toneladas de membranas fuera de uso, muchas de las cuales son enviadas a disposición final, configurando un desafío ambiental creciente para la industria.

Este problema adquiere especial relevancia en el norte del país, donde la desalación se ha convertido en una fuente cada vez más importante para el abastecimiento hídrico de personas y procesos productivos. En el caso de Antofagasta y Mejillones, en noviembre de 2025 ambas ciudades pasaron a abastecerse completamente con agua desalada proveniente de plantas de ósmosis inversa, convirtiéndose en uno de los casos más emblemáticos de este tipo en Latinoamérica.

Tecnología pionera en Chile

Paula Guerra, investigadora del CCTVal y académica del Departamento de Química y Ambiental de la UTFSM, forma parte del equipo científico del proyecto junto a Camila Mery. Ambas trabajan en el análisis y caracterización de las membranas que serán reutilizadas.
Según explicó, la iniciativa busca recuperar estos componentes mediante un proceso de reconversión química que permita darles una segunda su vida en procesos de ultrafiltración y tratamiento de aguas residuales o de origen industrial.

“Lo que apunta el proyecto es tomar estas membranas y renovarlas mediante procesos de oxidación para posteriormente emplearlas en otros sistemas de filtración”, indicó.

La investigadora agregó que uno de los principales desafíos será determinar qué membranas podrán efectivamente ser recicladas. Para ello, el equipo técnico del proyecto desarrollará un módulo experimental —diseñado y construido por el CCTVal— destinado a evaluar su integridad estructural antes de iniciar el proceso de reconversión.

Actualmente, la iniciativa se encuentra en un nivel de madurez tecnológica TRL 4 (desarrollo experimental) y busca avanzar hacia un TRL 6, etapa que contempla la implementación de un piloto en terreno.

La tecnología representa además un avance inédito para el país. Si bien existen experiencias internacionales orientadas a la recuperación y reutilización de membranas de ósmosis inversa, en Chile no se han desarrollado iniciativas similares, lo que posiciona a este proyecto como una de las primeras aproximaciones nacionales para enfrentar esta problemática.

“Desarrollar capacidades en el país para abordar estos desafíos ambientales representa un gran avance, considerando el impacto que producen estos residuos y el volumen de desechos de membranas que crecerá cada vez más”, afirmó Paula Guerra.

El carácter innovador del proyecto se refleja también en una patente ya otorgada al equipo de investigación UCN-USM.

De prosperar, esta tecnología podría transformarse en una alternativa para reducir residuos asociados a la desalación y avanzar hacia modelos más sostenibles de gestión del agua y aprovechamiento de materiales en sectores con alta demanda hídrica, particularmente la minería y el tratamiento industrial de aguas.

 

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