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Zoonosis: la prevención empieza antes de que haya una emergencia

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Las enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas no solo se previenen en hospitales o sistemas sanitarios. También en decisiones cotidianas: llevar a una mascota al veterinario, estar atentos a cambios en su salud, reforzar cuidados en el campo o actuar a tiempo cuando aparecen señales de alerta.

Cuando se habla de enfermedades zoonóticas, el concepto puede sonar lejano o demasiado técnico. Pero, en la práctica, tiene mucho que ver con la vida diaria: con los animales con los que convivimos, con los alimentos que llegan a la mesa, con el trabajo de los veterinarios y con las medidas que se toman antes de que un riesgo se transforme en un problema mayor.

Las zoonosis son enfermedades infecciosas que pueden transmitirse entre animales y personas. Pueden ser causadas por virus, bacterias, parásitos u hongos, y propagarse de distintas formas: por contacto directo con animales infectados, por superficies o ambientes contaminados, por agua o alimentos, o a través de vectores como garrapatas y mosquitos.

Por eso, hablar de zoonosis no significa necesariamente hablar de una emergencia. Muchas veces significa hablar de prevención: de controles veterinarios, vacunación, protección contra parásitos, observación temprana de síntomas, bioseguridad y coordinación entre quienes cumplen distintos roles en el cuidado de la salud animal y humana.

La lógica es simple: No esperamos a tener un accidente para abrocharnos el cinturón, ni a que empiece a llover para pensar en un paraguas. Con la zoonosis ocurre algo parecido: actuar antes puede marcar una diferencia. 

La prevención también parte en la casa

En el caso de los animales de compañía, varias medidas preventivas comienzan en el hogar. Mantener visitas veterinarias regulares, cumplir con la vacunación y la protección contra parásitos según recomendación profesional, y estar atentos a cambios en el comportamiento o la salud de una mascota son acciones simples, pero importantes.

Consultar a tiempo también es parte de esa prevención. No se trata solo de acudir al veterinario cuando un animal ya está enfermo, sino de incorporar el cuidado preventivo como una rutina más dentro de la convivencia con mascotas.

Ese tipo de hábitos ayuda a proteger a los animales, pero también a las personas que viven con ellos. 

El rol de los veterinarios

 Los veterinarios cumplen un papel clave en este proceso. Su trabajo no se limita a tratar enfermedades cuando aparecen. También orientan a los tutores, identifican señales de alerta, promueven el seguimiento oportuno y ayudan a tomar mejores decisiones de cuidado.

En las clínicas veterinarias, muchas veces la prevención se traduce en algo concreto: detectar a tiempo, explicar con claridad y acompañar a las familias antes de que una situación avance. 

Del campo a la salud pública

En los establecimientos agropecuarios, la prevención requiere de medidas sostenidas. Protocolos de bioseguridad, programas de vacunación preventiva definidos con asesoría veterinaria, vigilancia, controles rutinarios, notificación temprana y prácticas que reduzcan el riesgo de propagación son parte de las acciones que ayudan a proteger la salud animal y la producción de alimentos.

Este trabajo también tiene un impacto más amplio. Cuando se reducen los riesgos en los establecimientos productivos, se protege la continuidad de la actividad, a las comunidades vinculadas a ella y a los sistemas alimentarios.

A nivel país, la prevención también necesita sistemas sólidos: vigilancia, bioseguridad en fronteras, intercambio de información, programas preventivos y capacidad veterinarias y de salud pública que permitan responder antes de que un riesgo aumente. 

Prevenir sin alarmar

El Día Mundial de la Zoonosis es una oportunidad para hablar de este tema sin alarmismo. La idea no es generar miedo, sino recordar que la salud de los animales y la salud de las personas están conectadas.

Una mascota, una clínica veterinaria, un establecimiento productivo o un sistema de vigilancia no son mundos separados, todos forman parte de una misma cadena de prevención.

Desde Boehringer Ingelheim, el llamado en esta fecha es a mirar la prevención como una acción concreta y cotidiana. Actuar “un momento antes” puede ser tan simple como pedir orientación veterinaria, mantener controles al día, reforzar medidas de bioseguridad o estar atentos a señales que no conviene dejar pasar.

Porque cuando se trata de enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas, prevenir a tiempo no es solo una recomendación técnica. Es una forma de cuidar mejor a los animales, a las familias y a las comunidades.

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