La Organización Meteorológica Mundial advirtió que El Niño evolucionará rápidamente y alcanzará intensidad fuerte entre julio y septiembre, con impacto en lluvias, sequías y temperaturas globales.
Las previsiones para el trimestre julio-septiembre de 2026 apuntan a que El Niño se convertirá en un episodio fuerte, con lo que aumentará la probabilidad de fenómenos climáticos extremos en diversas regiones del planeta.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el fenómeno evolucionará en los próximos meses, impulsado por el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que provocará anomalías superiores a los 2 grados en la temperatura superficial del mar.
El organismo de la ONU advirtió que este comportamiento incrementará el riesgo de olas de calor terrestres y marinas, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones, además de otros eventos meteorológicos extremos que afectarán a múltiples regiones.
De acuerdo con los pronósticos, se prevé un aumento de lluvias en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras que zonas como el océano Índico tropical, el subcontinente indio y gran parte de Australia enfrentarán condiciones más secas de lo habitual.
Asimismo, se anticipan menos precipitaciones en partes de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que el suroeste de Estados Unidos podría registrar un periodo más húmedo de lo normal.
Para Europa, la OMM prevé un contraste climático entre el norte y el sur, con probabilidades de lluvias por encima del promedio en el sur del continente y por debajo de la media en las regiones del norte.
El fenómeno, que suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, podría prolongar sus efectos durante el año siguiente, por lo que la organización llamó a reforzar los sistemas de alerta temprana y la coordinación internacional para reducir impactos en sectores como la agricultura y la salud.