El fortalecimiento reciente del dólar no parece responder a un fenómeno pasajero. La combinación de un escenario internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y una Reserva Federal que mantiene una política monetaria restrictiva ha vuelto más atractivos los activos denominados en la moneda estadounidense.
A ello podría sumarse un factor interno igualmente relevante. Si el Banco Central de Chile retoma durante los próximos meses el ciclo de reducción de la Tasa de Política Monetaria, la diferencia de tasas respecto de Estados Unidos tenderá a favorecer aún más la demanda por dólares, haciendo probable que el tipo de cambio se mantenga elevado por un período más prolongado.
Las implicancias van más allá del mercado financiero. Un dólar persistentemente alto presiona los precios de combustibles, productos importados y diversos costos de producción, dificultando una reducción más rápida de la inflación y condicionando las decisiones de inversión y consumo.
Más que esperar una normalización inmediata, parece prudente prepararse para un escenario en que el dólar continúe siendo un factor relevante para la economía chilena durante los próximos meses.