La recepción de los compuestos derivados de la jibia, advierten riesgos medioambientales y de la población, ante eventuales malos olores derivados del compuesto.
El alcalde de Concón, Freddy Ramírez, manifestó su oposición absoluta a que la comuna reciba los Residuos Industriales Líquidos (RILES) generados por la Planta Procesadora de Jibia Puchuncaví.
El proyecto, impulsado por Aguas Pacífico como medida de compensación para pescadores de Quintero, contempla que los compuestos, sean trasladados diariamente en camiones hasta la planta de tratamiento de aguas servidas de ESVAL en Concón.
Según la Calificación Industrial N° 2505678845 de la SEREMI de Salud de Valparaíso, la actividad fue clasificada como «Molesta». El proyecto contempla procesar hasta 30 toneladas diarias de materia prima durante 15 días al mes, lo que generaría cerca de 54,9 m³ de residuos industriales líquidos (RILES) cada día. Para trasladar ese volumen de desechos hasta su punto de disposición, sería necesario el tránsito diario de, al menos, seis camiones con capacidad de 10 m³ por las calles de la comuna.
La certificación de factibilidad de ESVAL, exige en el papel que las descargas no deberían generar gases ni olores molestos. Sin embargo, la empresa no ha demostrado contar con procesos ni controles capaces de asegurar el correcto cumplimiento de sus instalaciones. En una industria donde el margen de error es mínimo, cualquier falla se podría traducir de inmediato en malos olores y en un riesgo ambiental directo para la comuna.
La autoridad comunal, señaló que “planteamos nuestro más categórico rechazo a lo que implica el impacto ambiental de la planta de procesamiento de jibia que se pretende instalar en la comuna de Puchuncaví, toda vez que los desechos y gran parte de los RILES, terminarán acá en la comuna de Concón.
“Queremos es que ESVAL tome conciencia que no tenemos la capacidad como comuna de aceptar desechos de una planta que está en otro lugar, justamente pensando en el impacto que tendrá en el medioambiente y en la calidad de vida de Concón”, cerró Freddy Ramírez.
Riesgos medioambientales y urbanos
El transporte y eventual mal manejo de estos RILES, pone en riesgo la biodiversidad del río Aconcagua y del humedal urbano, ecosistemas que ya enfrentan presiones por la actividad industrial y urbana de la zona. Cualquier falla en el proceso, ya sea en el transporte, en el tratamiento o en la disposición final, tendría consecuencias directas sobre estos espacios naturales protegidos.
A su vez, Ramírez apunta al riesgo del tránsito de camiones cargados con desechos industriales líquidos circulando por rutas que atraviesan sectores habitados de la comuna. El paso diario de estos vehículos expone a los vecinos a riesgos de derrames, filtraciones y accidentes, un peligro que se suma al que ya representa el volumen de automóviles y camiones pesados en la zona.
A esto se agrega una preocupación de fondo: no existen certezas reales sobre el tratamiento final de estos residuos ni sobre qué ocurrirá con los desechos orgánicos derivados del proceso industrial. Según consta en la consulta de pertinencia ingresada al Servicio de Evaluación Ambiental, el propio titular del proyecto declaró que los RILES serían acumulados en estanques para su posterior retiro por empresas autorizadas. Sin embargo, nada garantiza que ese retiro se cumpla en los tiempos y condiciones declaradas.
Frente a este escenario, el alcalde anunció que convocará a la comunidad a organizarse para impedir que este proyecto de tratamiento de desechos se concrete en el territorio.