Se necesitan 15 mil nacimientos por año y para ello los ciclos de fertilización asistida son claves. Con 50 mil ciclos se revertiría la tendencia. Hoy se hacen 9 mil ciclos y de ellos solo 580 son financiados por Estado.
Una serie de oficios y una invitación a la Comisión Asesora Presidencial del Plan Chile Renace que busca combatir la crisis de natalidad, acordaron los integrantes de la Comisión de Salud en la última sesión en que analizaron la situación, junto al director del Centro de Reproducción Humana de la Universidad de Valaraíso, el doctor Aníbal Scarella.
En la sesión del martes 7 de julio, las senadoras Ximena Ordenes y Karol Cariola, y los senadores Juan Luis Castro (presidente), Enrique Lee y Sergio Gahona conocieron una serie de cifras y antecedentes entregados por el profesional:
La píldora anticonceptiva permitió que las mujeres pospusieran su fertilidad. Fue una medida de salud pública, pero generó la caída global de la fecundidad. El error estuvo es que no se informó a la población las consecuencias en el largo plazo.
Nuestras abuelas promediaban 6 hijos; nuestras madres, 4; y se pensaba que ahora iban a ser 2,1 hijos (cifra que daría estabilidad al país), pero el informe de Estadísticas Vitales del INE indica que la tasa global de fecundidad se situó en 0,99 hijos por mujer, pero si se descuentan los migrantes, en realidad es 0,6.
En el 2050, uno de cada 3 chilenos será mayor de 60 años, por lo que las mujeres fértiles no bastarán para revertir la tendencia, y se pasará de 20 millones de habitantes a 12 millones (igual a 1990).
La única solución costo efectiva es la medicina reproductiva. Se requiere que toda mujer de 30 años conozca su reserva ovárica a través de la prueba de hormona antimülleriana (AMH) para generar un plan caso a caso. Esto es especialmente importante en grupos como mujeres con endometriosis y pacientes con quimioterapia. También se requiere que Fonasa fraccione el copago de fertilización in vitro para masificarlo.
Existen 400 mil mujeres y hombres infértiles. Se necesitan 15 mil nacimientos por año y para lograrlo hay que hacer 50 mil ciclos de fertilización asistida por año, cuyo costo alcanza los 160 millones de dólares. Hoy se hacen 9 mil ciclos y de ellos solo 580 son financiados por Estado. Podría Fonasa modificar el financiamiento de las canastas de fertilidad (los fondos que no se han ejecutado de las prestaciones de baja complejidad, pasarlos a los de alta) Con eso podríamos realizar mil 400 ciclos.
En tanto, la jefa de programa de Control y Prevención de Enfermedades del Minsal, Marcela Silva sinceró que hoy la política reproductiva, se orienta a nivel primario, a la prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y mejorar los estilos de vida para erradicar la obesidad y el tabaquismo; mientras que, a nivel secundario, a realizar diagnóstico y tratamiento de enfermedades como la baja reserva ovárica.
Tras las exposiciones y la ronda de preguntas, la Comisión acordó:
Enviar un oficio al Minsal para cambiar los criterios administrativos de acceso al programa de reproducción asistida que excluye a lesbianas y mujeres solteras.
Solicitar un informe de legislación comparada a la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN).
Solicitar al Ejecutivo poner suma urgencia a dos proyectos despachados por la Comisión y que se encuentran sin movimiento en la Cámara Baja (boletines 16708-11 y 16709-11).
Poner en tabla el proyecto de Endometriosis (Boletín 14750-11) que busca establecer una ley marco para garantizar un diagnóstico temprano, tratamientos integrales (incluyendo cirugías y preservación de fertilidad).
Invitar a la Comisión Asesora Presidencial del Plan Chile Renace para combatir la crisis de natalidad.
VIH, ETS Y TUBERCULOSIS
En tanto en la sesión del lunes 6 de julio, la Comisión aprobó solicitar mayores detalles sobre la población afectada por las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), VIH y tuberculosis. Ello luego de recibir al jefe del departamento de VIH y ETS, Fernando Bernal; y la jefa del departamento de Enfermedades No Transmisibles, Nadia Escobar.
Bernal reconoció que la tasa de VIH ha venido estabilizándose, sin embargo las ETS han visto un incremento en los últimos cinco años. “La sífilis ha crecido más del doble en la última década, hablamos de 55,2 casos por cada 100 mil habitantes ahora. La gonorrea ronda 2,5 casos desde el 2021 y el VIH tuvo un pic de siete mil casos nuevos, pero ha disminuido a 21 casos en la actualidad”, declaró.
En cuanto al VIH, la autoridad explicó la meta de ONU Sida 95/95/95. “Hay tres pilares donde estamos bien como país porque alcanzamos la meta del 95%. Estamos hablando de pacientes que conocen su situación, y aquellos pacientes tratados con carga viral indetectable (67 mil pacientes en tratamiento). En lo que estamos bajo el estándar, es en acceso a la atención que es un 74%”, explicó.
En la actualidad el Minsal ha pasado de una estrategia de prevención ampliada a una estrategia de prevención combinada.
El departamento en cuestión informó que se tiene como meta ampliar las campañas comunicacionales extendiéndolas todo el año y hacer evaluación de impacto tras la difusión.
En cuanto a la tuberculosis, la doctora Escobar reconoció que la meta es eliminar este mal como problema de salud pública puesto que “nunca ha sido radicada la enfermedad. Hay un prejuicio que no existía tuberculosis antes de la llegada de los extranjeros, que ellos la trajeron y eso no es así. La idea es llegar a 10 casos por cada 100 mil habitantes al 2030, hoy son 16”.
“Ha existido una evolución en la tasa de incidencia en los últimos 20 años. Con la pandemia, bajaron las atenciones y los diagnósticos, lo que gatilló un pic al retomarse los controles y la pesquisa que se realiza principalmente en la atención primaria. La incidencia es muy heterogénea, pero hay que reconocer que las cifras se disparan en el caso de la región de Tarapacá, esto respecto a morbilidad y mortalidad específica”, dijo.
A su vez la especialista entregó un dato interesante. “Hoy existe una ligera alza de casos, la que se concentra en adultos jóvenes de 20 a 40 años. Esto es novedad porque era habitual que la incidencia se relacionara proporcionalmente a la edad. El cambio responde al aumento de la población vulnerable», hizo ver.
Al respecto, los senadores solicitaron detalles de estos grupos (edad, nacionalidad, sexo), quienes serían los mayores portadores de la enfermedad, muchos de los cuales no pueden ser diagnosticados porque no tienen acceso a un centro de salud.