De acuerdo con el sondeo desarrollado por Mutual de Seguros de Chile, Cadem y la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, la urgencia por la seguridad económica comparte espacio con la delincuencia.
Un giro en las preocupaciones cotidianas de las personas reveló la séptima edición de la “Encuesta de Bienestar: un retrato anual de los chilenos”, estudio elaborado por Mutual de Seguros de Chile junto a Cadem y la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez. El sondeo expone que el país enfrenta una menor preocupación por la seguridad ciudadana, pero una mayor presión económica y un bienestar subjetivo estancado.
La inestabilidad laboral o económica se consolidó como el principal temor de los encuestados con un 55% de las menciones, registrando un aumento de veinte puntos porcentuales en comparación con 2025. En sintonía con este dato, alcanzar la estabilidad financiera o laboral volvió a ser la principal aspiración de las personas, liderando los deseos con un 39%.
Sobre la relevancia de poder conocer estos resultados, Patricio Martínez Fernández, gerente general de Mutual de Seguros de Chile aseguró: “Ya son siete años en los que venimos desarrollando de manera consistente este estudio sobre el bienestar, los sueños y los temores de los chilenos. Esa continuidad es lo que le da verdadero valor a nuestro trabajo, ya que no solo nos entrega una visión clara del momento, sino que nos permite observar cómo cambian las prioridades de las personas a medida que evoluciona el país. Esta encuesta se ha transformado en un indicador fundamental de cómo los fenómenos sociales, económicos y de seguridad impactan la vida cotidiana de nuestros ciudadanos”.
“Lo que observamos este año es especialmente significativo. Si bien la seguridad sigue siendo una preocupación muy presente, la estabilidad económica pasa a ocupar un lugar central en la percepción de bienestar. La incertidumbre sobre el empleo, los ingresos y la posibilidad de proyectar el futuro evidencia que el bienestar ya no depende solo de sentirse seguro, sino también de contar con certezas para construir un proyecto de vida”, agrega.
Sueldos y empleo
Al consultar por los principales problemas que afectan a las personas en sus respectivas regiones, la delincuencia y las drogas se mantienen en el primer lugar con el 48% de las menciones totales. No obstante, el indicador muestra un retroceso frente al año anterior, cuando alcanzaba el 56%. Esta baja es visible en la Región Metropolitana, y de manera marcada en el norte. Pese a este respiro en seguridad, el informe advierte que en estas mismas regiones de la zona norte la inmigración permanece como una inquietud importante, registrando un 49% y 42% de las menciones respectivamente.
El repliegue de la inseguridad ciudadana abrió paso a las urgencias del bolsillo. Los sueldos y el empleo escalaron al 33% de las menciones de los problemas regionales, mientras que la inflación y el alza de precios subieron al 28%, duplicando su peso frente a la medición pasada. Más atrás se ubicaron la pobreza y desigualdad con un 19%, la salud con un 14%, el transporte público con un 12% y la vivienda con un 11%.
Un escenario nacional y regional que como detalla Alejandro Montecinos, decano adjunto de la Escuela de Negocios de la UAI, “exige repensar con urgencia la matriz de desarrollo para que las regiones vuelvan a ser motores de progreso; necesitamos integrar nuevas lógicas productivas que generen valor de alto impacto, que convoquen el talento territorial y reactiven con fuerza el empleo formal, siendo esta la única palanca económica real capaz de transformar la actual incertidumbre en un horizonte de dignidad financiera».
Satisfacción vital en mínimos e importancia del refugio privado
Esta presión material coincide con una caída en el bienestar subjetivo. La satisfacción con la vida en general, que mide aspectos como la relación con su familia y amigos, nivel de educación o con relación de pareja, -entre otros- retrocedió al 39%, posicionándose en el punto más bajo desde que se realiza el estudio, mientras que la insatisfacción se situó en un 28%. El estancamiento afecta de manera más marcada a los jóvenes y a los segmentos de menor nivel socioeconómico.
Frente a este escenario, las personas encuentran sus mayores niveles de conformidad en el entorno íntimo. Un 59% se declara satisfecho con la relación con su familia y amigos, un 56% con su nivel de educación personal y un 50% con su relación de pareja. De hecho, la familia es identificada por el 42% de los encuestados como el factor más relevante para la salud mental.
Por el contrario, los ingresos económicos son el aspecto peor evaluado entre quienes trabajan, anotando apenas un 21% de satisfacción. Le siguen el tiempo libre con un 29%, la salud física con un 30% y la salud mental con un 34%. En el ámbito público, la conectividad por celular o internet destaca positivamente con un 75% de aprobación. Sin embargo, el transporte público usado con mayor frecuencia obtiene un 35%, la seguridad del barrio un 27%, los centros de salud un 27% y la jubilación actual o futura llega a un mínimo de 8%.
Sobre el sondeo, el gerente general de Cadem, Roberto Izikson, asegura que “el estudio también muestra que la satisfacción con la vida sigue su tendencia a la baja iniciada en 2022. Tal como en 2025, los ingresos, el tiempo libre y la salud física siguen siendo los factores en donde hay mayor insatisfacción. Esto va en línea con los problemas graves de estrés, ansiedad, soledad, sedentarismo e individualismo que sufren hoy los chilenos”.
“En esa misma línea, la encuesta nos confirma la estrecha vinculación que existe entre la situación económica de las personas y su salud mental, registrándose por ejemplo altos niveles de trastornos del sueño, estrés laboral o crisis de angustia”, agrega.
Optimismo moderado y temas de largo plazo
Respecto a las proyecciones para el próximo año, las expectativas de mejora se mantienen mayoritarias pero muestran señales de moderación. Un 76% de los participantes espera que su calidad de vida mejore en el futuro cercano, lo que representa una baja de cuatro puntos porcentuales en comparación con el periodo anterior.
El informe también advierte que las temáticas de largo plazo o globales aparecen menos mencionadas de forma espontánea al consultar por los problemas del país. El impacto en el medio ambiente y el conflicto con los pueblos originarios registran solo un 1% de las respuestas. En tanto, los problemas asociados a la corrupción alcanzan un 5%, la educación un 6% y la vivienda un 11%.