La industria de la construcción en Chile está experimentando un cambio silencioso, pero cada vez más evidente. Mientras las grandes obras comienzan a mostrar signos de recuperación y miles de familias continúan apostando por remodelaciones, ampliaciones y proyectos de autoconstrucción, un nuevo modelo de negocios gana terreno: el arriendo de herramientas y maquinaria en reemplazo de la compra.
La tendencia, consolidada desde hace años en mercados como Brasil y Estados Unidos, comenzó a expandirse con fuerza en Chile de la mano de nuevas franquicias especializadas en el alquiler de equipos para la construcción, pintura, jardinería y mantenimiento.
El fenómeno responde principalmente a una ecuación económica simple: adquirir maquinaria profesional puede representar inversiones de millones de pesos, además de costos asociados a mantención, reparaciones, almacenamiento y depreciación. Frente a ello, el modelo de «arrendar» permite acceder a equipos de alto rendimiento por días o semanas, pagando únicamente por el tiempo de uso.
«Hoy las empresas constructoras, los maestros independientes e incluso las familias que realizan mejoras en sus viviendas buscan optimizar costos y evitar inversiones que muchas veces terminan subutilizadas», explican Bruno Arena, Director de Franquicias de Casa do Construtor en el país.
El auge de las franquicias de alquiler
El crecimiento del mercado ha despertado el interés de inversionistas y emprendedores. La brasileña Casa do Construtor, considerada la mayor red de arriendo de equipos para la construcción en América Latina, anunció su ingreso a Chile con un plan de expansión que contempla la apertura de 30 locales al año 2030. La compañía supera las 800 tiendas en la región y registró una facturación superior a los US$185 millones durante 2024.
El modelo de franquicia contempla inversiones que van desde los US$60.000 para formatos reducidos hasta cerca de US$150.000 en tiendas tradicionales, con retornos estimados entre 24 y 36 meses y márgenes de rentabilidad que podrían alcanzar el 40%.
La primera etapa de expansión en Chile considera aperturas en Santiago y Viña del Mar, aunque la compañía también ha manifestado interés por regiones con alta actividad minera, inmobiliaria y de infraestructura, como Antofagasta, La Serena, Ñuble y Magallanes.
Una nueva forma de construir
La tendencia también refleja un cambio cultural en la industria. Al igual que ocurrió con los automóviles, las oficinas compartidas o las plataformas de alojamiento, la construcción está migrando hacia un modelo de uso por sobre la propiedad.
El arriendo de equipos permite acceder a tecnología actualizada, reducir costos operacionales y disponer de herramientas especializadas sin necesidad de realizar grandes desembolsos. Esto resulta especialmente atractivo para pequeños contratistas, emprendedores de la construcción y familias que ejecutan proyectos de remodelación en sus viviendas.
Además, el modelo contribuye a la sostenibilidad del sector, ya que una misma máquina puede ser utilizada por decenas de clientes, optimizando el uso de recursos y disminuyendo la necesidad de fabricar nuevos equipos.
Un mercado con alto potencial
La recuperación gradual de la construcción en Chile, junto al aumento de proyectos de mejoramiento de viviendas y la búsqueda de eficiencia por parte de las empresas, está generando el escenario perfecto para el crecimiento del negocio de alquiler de maquinaria.
Para los analistas del sector, el fenómeno recién comienza y podría replicar el éxito observado en Brasil, donde el arriendo de equipos se ha transformado en un componente esencial de la cadena de valor de la construcción.
En un contexto económico marcado por la prudencia financiera y la optimización de costos, el mensaje parece claro: en la nueva economía de la construcción, cada vez más actores prefieren arrendar antes que comprar.