La reciente baja en el precio de las bencinas dio un respiro a los automovilistas, pero el alivio podría ser transitorio. La incertidumbre internacional, marcada por los conflictos geopolíticos y su impacto en el mercado del petróleo, mantiene abiertas las posibilidades de nuevas alzas, un escenario que incluso ha sido advertido por el Gobierno.
En ese contexto, especialistas y parlamentarios coinciden en que es momento de abrir una discusión de fondo: la vigencia del impuesto específico a los combustibles y su impacto en el precio que finalmente pagan los consumidores.
El abogado y docente de Legislación Económica de la Universidad del Alba, Diego Poblete, sostuvo en el programa Punto de Encuentro de Bio Bio TV que el gravamen cumplió el objetivo para el cual fue creado hace más de cuatro décadas, por lo que corresponde revisar su continuidad.
«Sin duda debe realizarse esa política, y yo creo que en el largo plazo debe eliminarse este tipo de impuesto», afirma.
El académico recuerda que el impuesto específico fue establecido en 1985 para financiar la reparación de la infraestructura vial dañada tras el terremoto de ese año.
«Estamos en presencia de un impuesto que ya no cumple con la razón de ser», señala. A su juicio, una eventual reducción podría avanzar de la mano con un Estado más eficiente. «Se puede hacer en paralelo con este tipo de gestos de reducir impuestos y, en definitiva, poner más dinero en el bolsillo de los chilenos.»
Desde el Congreso, el diputado independiente (oficialista) e integrante de la Comisión de Energía y Minería, Daniel Valenzuela, consideró, en el mismo espacio televisisvo, que el escenario actual hace necesario abordar el debate.
«Yo creo que es un buen punto de partida, que tenemos que entrar a una discusión. Los temas incómodos tenemos que ponerlos sobre la mesa. Si no estamos discutiendo los temas incómodos, entonces tenemos un problema», sostiene.
No obstante, advierte que cualquier modificación debe realizarse con responsabilidad fiscal.
«Sí, pero responsablemente. Hay que tener la conversación y hay que ver de qué forma vamos a ir reduciendo los costos del Estado», afirma.
Para el parlamentario, revisar el impuesto específico debe ir acompañado de una discusión sobre la eficiencia del gasto público y la generación de nuevos ingresos para el Estado. «Si hacemos un Estado más amigable, con una buena administración, esa platita se la tenemos que devolver a los dueños de la plata, que son los chilenos y chilenas.»
Con un mercado internacional que sigue mostrando alta volatilidad y con la posibilidad de nuevas alzas en los combustibles durante los próximos meses, la discusión sobre el impuesto específico vuelve a instalarse como una alternativa que, más allá de las diferencias políticas, comienza a sumar voces que plantean la necesidad de revisar un mecanismo vigente desde hace cuatro décadas.