El profesor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Benjamín Villena, pone de relieve, además, la caída en el segmento compuesto por aquellas personas disponibles para trabajar pero que han cesado la búsqueda activa, algo que, a su parecer, si bien reduce la presión sobre las cifras formales de desempleo, también sugiere una menor expectativa o desánimo de retorno al mercado laboral.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este viernes que la tasa de desocupación del trimestre abril-junio de 2026 se ubicó en 9,4%, lo que representa un aumento de 0,5 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2025. Con ello, el desempleo se mantuvo en su nivel más alto desde junio de 2021 y completó 42 meses consecutivos con una tasa igual o superior al 8%.
Para Benjamín Villena, profesor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el mercado laboral en el país sigue con “serios problemas” en este trimestre móvil. “La fuerza de trabajo subió 1,5%, sobrepasando la capacidad del mercado para generar empleo, el que solo creció un 0,9%. La perspectiva general es que la tasa de desempleo se mantendrá entre valores similares o un poco mayores durante el próximo trimestre”, asegura.
En su opinión, “este panorama es especialmente negativo para las mujeres, con un 10,4% de tasa de desocupación, en contraste con el 8,7% para los hombres. La participación laboral femenina subió levemente hasta un 53,7%, comparado con el 71,3% los hombres”. En ese sentido, el especialista sugiere que “el mercado laboral muestra condiciones persistentemente desfavorables para las mujeres”.
Con respecto al escaso crecimiento de número de ocupados, el académico de la UNAB afirma que este se explica por un crecimiento del empleo por cuenta propia y trabajadores informales, mientras que el empleo asalariado privado y público están cayendo.
“Como consecuencia, la tasa de ocupación informal subió 1 punto porcentual en el último año para llegar a un 27%, impulsada por un crecimiento del 4,7% en las personas que trabajan informalmente”, sostiene.
Finalmente, al observar la periferia de la fuerza de trabajo, Villena destaca una contracción del 4,3% en el segmento de los inactivos potencialmente activos, es decir, aquellas personas disponibles para trabajar pero que han cesado la búsqueda activa. “Si bien la caída de este grupo reduce la presión inmediata sobre las cifras formales de desempleo, también sugiere una menor expectativa o desánimo de retorno al mercado laboral”, finaliza.