Se trata de pequeñas piezas de resina que se adhieren temporalmente a algunos dientes para ayudar a guiar los movimientos que realizan los alineadores transparentes. Especialista explica cómo esta innovación ayuda a mantener una apariencia natural durante el tratamiento, incluso frente al consumo habitual de café, té o vino.
La ortodoncia invisible ha transformado la forma en que las personas corrigen la posición de sus dientes. Hoy, además de esperar resultados clínicos efectivos, muchos pacientes buscan que el tratamiento pase prácticamente inadvertido durante los meses que dura el proceso, impulsando el desarrollo de nuevas soluciones capaces de combinar precisión clínica con una mejor experiencia estética.
Aunque los alineadores transparentes son el elemento más conocido de este tipo de tratamientos, existe otro componente indispensable que suele pasar desapercibido antes de iniciar la atención. Se trata de pequeñas estructuras de resina que el ortodoncista adhiere temporalmente sobre algunos dientes y que actúan como puntos de apoyo para que los alineadores ejerzan las fuerzas necesarias y logren movimientos dentales precisos.
«Detrás de cada tratamiento hay mucho más que dientes en movimiento. Hay personas que están enfrentando una entrevista de trabajo, participando en reuniones importantes, tomándose una fotografía con sus seres queridos o que simplemente quieren sentirse bien consigo mismas. Para ellas, la discreción no es un detalle secundario: forma parte de su confianza durante todo el tratamiento», explica Soledad Cavagnola, ortodoncista y Clinical Specialist de Solventum.
Innovación para combinar precisión clínica y estética
A pesar de su importancia clínica, estas pequeñas estructuras permanecen adheridas a los dientes durante varios meses y están expuestas permanentemente al entorno oral. Dependiendo del material con que fueron fabricadas, pueden cambiar de color con el consumo habitual de café, té, vino u otras bebidas pigmentantes, haciendo que el tratamiento resulte más visible de lo esperado.
Para responder a este desafío, la ciencia de los biomateriales ha desarrollado soluciones específicamente diseñadas para conservar su apariencia durante el tratamiento. Un ejemplo es Clarity™ Attachment Material, desarrollado por Solventum para la confección de estas estructuras, cuya formulación combina resistencia mecánica, estabilidad del color y una integración visual con el tono natural del esmalte.
«Hoy la innovación en ortodoncia no solo busca que los dientes se muevan de manera predecible, sino también mejorar la experiencia del paciente durante todo el tratamiento. Contar con materiales que conservan mejor su apariencia ayuda a que la atención se centre en la sonrisa y no en el tratamiento, permitiendo que las personas mantengan la confianza en distintos ámbitos de su vida cotidiana», señala la especialista.
La ortodoncista agrega que la evolución de los biomateriales refleja cómo la odontología continúa avanzando para responder a las nuevas expectativas de los pacientes, quienes buscan tratamientos cada vez más eficaces, cómodos y estéticos. «Hoy es posible combinar precisión clínica con materiales que ofrecen una mejor estabilidad del color y una apariencia más natural, contribuyendo a que el tratamiento acompañe la vida diaria de las personas de la forma más discreta posible», concluye.