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Seguridad en la minería chilena: las brechas que aún persisten en integración, anticipación y ciberseguridad

La División formalizó su compromiso con la Mesa Empresarial Público-Privada de Capacitación y Empleo Local, instancia que reúne a empresas, municipios, SENCE, ASIVA y programas públicos, aportando planes de formación propios para estudiantes técnico-profesionales, pescadores y habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Aunque el sector ha avanzado en la incorporación de nuevas tecnologías, todavía existen sistemas que operan de manera aislada, una gestión principalmente reactiva de los incidentes y una infraestructura cada vez más expuesta a riesgos cibernéticos.

La minería chilena ha avanzado en la incorporación de cámaras, sensores, controles de acceso, analítica y centros de monitoreo para proteger a las personas, los activos y la continuidad de sus operaciones. Sin embargo, la presencia de más tecnología no garantiza por sí sola una faena más segura.

En muchas operaciones, estos sistemas todavía funcionan de manera independiente y la información permanece distribuida entre distintas plataformas y áreas. Esto puede dificultar la comprensión de un incidente, retrasar la coordinación de los equipos y limitar la capacidad de anticipar situaciones que podrían afectar tanto a los trabajadores como al funcionamiento de la faena.

En el marco del Mes de la Minería, Genetec identifica los principales desafíos que el sector todavía debe abordar para avanzar hacia un modelo de seguridad más integrado, preventivo y conectado con la operación.

Integrar sistemas que todavía funcionan de manera aislada

Una faena puede contar con cámaras de videovigilancia, controles de acceso, lectores de patentes, sensores, alarmas y plataformas operacionales. El problema aparece cuando cada una de estas tecnologías genera información por separado y obliga a los equipos a revisar distintos sistemas para comprender lo que está ocurriendo.

La unificación de estas fuentes permite reunir imágenes, alertas, registros de ingreso y otros antecedentes dentro de un mismo entorno. De esta forma, los operadores pueden acceder con mayor rapidez a la información relevante, verificar una alerta y coordinar la respuesta con las áreas responsables.

“La minería chilena ha avanzado significativamente en la incorporación de tecnología, pero todavía existe una brecha entre contar con distintos sistemas y lograr que trabajen de manera coordinada. El siguiente paso es conectar la información para anticipar riesgos, responder con mayor rapidez y comprender la seguridad como una parte integral de la continuidad operacional”, señaló David Méndez, Business Development Manager de Genetec. 

Pasar de una gestión reactiva a una seguridad preventiva

Otro desafío pendiente es reducir la dependencia de una gestión basada principalmente en reaccionar después de que ocurre un incidente. Las herramientas de analítica y el monitoreo en tiempo real pueden ayudar a identificar comportamientos anómalos, movimientos en zonas restringidas, accesos fuera de horario u otras situaciones que requieren atención.

Estas tecnologías permiten priorizar alertas y entregar información de contexto a los operadores, evitando que deban revisar manualmente grandes volúmenes de datos. Sin embargo, la decisión final debe continuar en manos de las personas, quienes evalúan los antecedentes y determinan la respuesta adecuada.

El objetivo no es reemplazar el criterio humano, sino ayudar a que los equipos concentren su atención en las situaciones más relevantes y cuenten con mejores antecedentes para actuar antes de que un evento escale.

Fortalecer la trazabilidad de personas, vehículos y contratistas

Las faenas mineras registran diariamente el movimiento de trabajadores, contratistas, proveedores, vehículos y maquinaria. Administrar esa circulación exige saber quién puede ingresar, qué autorizaciones posee, a qué zonas puede acceder y durante cuánto tiempo.

Cuando los registros de acceso no se encuentran conectados con los sistemas de videovigilancia y otras fuentes de información, reconstruir un recorrido o investigar un incidente puede tomar más tiempo. Una gestión unificada permite asociar eventos, verificar identidades y mantener un registro más claro de los movimientos dentro de la operación.

También facilita la administración remota de permisos y la actualización de autorizaciones cuando una persona cambia de función, termina un contrato o deja de necesitar acceso a una zona determinada. Esto resulta especialmente relevante en instalaciones extensas, con áreas críticas y una alta presencia de empresas externas. 

Incorporar la ciberseguridad desde el diseño

La creciente digitalización de la minería también amplía la superficie de exposición a riesgos cibernéticos. Cámaras, servidores, sensores, lectores y sistemas de control de acceso están conectados a las redes de las organizaciones y pueden convertirse en puntos vulnerables si mantienen credenciales débiles, software desactualizado o permisos innecesarios.

Por esta razón, la seguridad física y la ciberseguridad ya no pueden gestionarse como ámbitos separados. La protección de estos sistemas debe considerar comunicaciones cifradas, autenticación robusta, actualizaciones periódicas, gestión centralizada de identidades y una revisión permanente de los dispositivos conectados.

“La seguridad de una faena no termina en el perímetro físico. También depende de que las tecnologías utilizadas para protegerla sean confiables, estén actualizadas y cuenten con controles que impidan accesos no autorizados. Una vulnerabilidad digital puede afectar la disponibilidad de los sistemas y, con ello, la capacidad de responder ante una emergencia”, agregó Méndez.

Conectar la seguridad con la continuidad operacional

Finalmente, el sector debe avanzar hacia una visión en la que la seguridad deje de considerarse únicamente como una función de vigilancia y se integre a la gestión general de la operación.

Un acceso no autorizado, la pérdida de visibilidad en una zona crítica o una falla en los sistemas de monitoreo pueden afectar procesos productivos, retrasar una respuesta y exponer a trabajadores y activos. Por ello, las plataformas de seguridad deben contribuir también a mantener la continuidad de los servicios y facilitar la recuperación frente a una contingencia.

Para Genetec, el desafío pendiente no consiste necesariamente en incorporar más herramientas, sino en aprovechar mejor las que ya existen, conectarlas de manera segura y transformar los datos disponibles en información útil para la toma de decisiones.

“Una operación más segura no se construye únicamente sumando cámaras, sensores o controles. Se construye cuando las personas, los procedimientos y la tecnología trabajan de forma coordinada. Ese es el paso que permitirá a la minería avanzar desde el monitoreo hacia una prevención efectiva de los riesgos”, concluyó Méndez.

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