Tras una ardua labor coordinada con la Delegación Presidencial, Aduanas retoma fiscalización en la estratégica avanzada El Loa para vehículos menores que acuden a las caletas.
El Director Regional de Aduana de Iquique, Ricardo Aceituno, destacó “el compromiso de los funcionarios de nuestro servicio, que no solo estuvieron atentos y disponibles a retomar las labores del control aduanero, sino también colaboraron con el despeje y habilitación del recinto. Todo eso permitió retomar la fiscalización y continuar dando seguridad a la ciudadanía”.
Crónica de la emergencia
“Se ordena el cierre definitivo de la avanzada. El Director ordena evacuar y nos dirigimos a la caleta Chipana. Desastre total…». El mensaje cierra el libro de novedades del 19 de agosto de la avanzada El Loa y resume el caos en apenas unas líneas. Mientras el agua lluvia inundaba todas las oficinas y casa habitación, otro torrente incontrolable de lodo destruía todo a su paso y ponía en riesgo la integridad de los funcionarios apostado en ese lugar, ubicado 150 kilómetros al sur de Iquique.
Ese día la lluvia fue tan intensa que activó distintas quebradas y Senapred ordenó evacuar caletas del borde costero e incluso las Zona Franca y Barrio Industrial. Y no era para menos, en 48 horas cayó el equivalente a 33 años de precipitaciones. No había opción: la retirada era la única forma de salvar vidas y por primera vez en su historia la avanzada El Loa cerró sus puertas.
Los 10 hombres y 03 mujeres que estaban de turno ese lluvioso miércoles fueron rescatados por jeeperos de la zona y una patrulla naval que se pudo abrir camino entre el lodo y la lluvia. Al llegar a caleta Chipana y con la ayuda de pescadores, los rescatados abordaron la LPC “Iquique” y regresaron a Iquique porque toda la ruta costera estaba cortada por aludes.
Horas después de aquel desastre total, la misión ya no era salir de la zona de riesgo, sino volver a ejercer el control y levantar el complejo.
Para ello se activó un plan donde participaron la Delegación Presidencial, Senapred y el Comando Conjunto Norte, quienes alinearon sus voluntades en función de la misión de Aduanas.
Fue así como desde el Fuerte de Infantería de Marina N° 1 “Lynch” salió una fuerza de tarea compuesta por 20 marineros, dos oficiales, tres conductores, dos encargados de seguridad y ocho funcionarios de Aduanas. A bordo de tres imponentes camiones Mercedes Benz Zetros 4×4 se abrieron paso por la dañada geografía nortina llena de las cicatrices recientes del desastre natural.
Cuando el reloj marcaba las 13:30 horas del viernes 21 de agosto el convoy arribó a la avanzada.
El panorama era desolador: el complejo estaba completamente cubierto por una densa capa de lodo y sin perder tiempo, el equipo se dividió. Comenzó una carrera contra el reloj en la «casa costa», la «casa cerro», los almacenes y las oficinas. Mientras los marinos enterraban sus palas para extraer el lodo de las oficinas principales, otros reactivaban la logística vital: comida, descanso, energía eléctrica y conectividad.
La tensión del trabajo físico se interrumpió brevemente a las 14:10 horas con el batir de las hélices de un helicóptero. Del aparato descendieron la Delegada Presidencial, Adriana Tapia; el alcalde de Iquique, Mauricio Soria; y los oficiales de enlace, quienes constataron en terreno la magnitud de los daños.
Primeras victorias y el recuento de los daños
El esfuerzo dio sus primeros frutos tecnológicos a las 17:30 horas, cuando la luz volvió al complejo y las antenas de Starlink devolvieron la conectividad con el resto del país. Solo 21 minutos después, a las 17:51, la avanzada cumplió su rol histórico y controló al primer vehículo que ingresaba de sur a norte con la misión de rescatar a otros automóviles atrapados en la ruta.
A las 20:30 horas, tras la retirada naval, los aduaneros reestructuraron sus líneas: bloquearon la ruta por seguridad, instalaron turnos rotativo y convirtieron la isla de la máquina de rayos X en su nueva oficina principal de operaciones.
Inventario desolador
El balance inicial de la infraestructura dejó en evidencia la violencia del alud: filtraciones en techumbres, barro en las instalaciones, falta de conectividad, electricidad e inundación de bodegas.
En resumen, durante 43 horas la avanzada estuvo cerrada y el mismo viernes los 8 funcionarios que reactivaron el servicio izaron la bandera nacional y la de Aduanas, en señal de la vocación de servicio y compromiso fiscal de todos los aduaneros y aduaneras de Chile.
El Director Regional, Ricardo Aceituno, reflexiona al respecto y señala que “la tarea recién empieza. La avanzada El Loa sigue en pie, herida pero operativa y sostenida por el trabajo coordinado de sus funcionarios. Ahora viene su recuperación y todo apunta a que retomará su importancia y rol estratégico en una zona que todavía está dañada”.