Buscar

Violencia en el transporte público: un fenómeno psicosocial. Por Ivonne Maldonado Directora Carrera de Psicología Universidad de Las Américas, Sede Concepción

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

El transporte público constituye un espacio de encuentro cotidiano en el que conviven personas con diferencias significativas de edad, necesidades, creencias, valores y estados emocionales, entre otras características. En esta diversidad confluyen percepciones distintas, e incluso opuestas, sobre una misma realidad, lo que muchas veces puede derivar en manifestaciones de violencia, como insultos, amenazas, hostigamiento, acoso o agresiones físicas. Estas situaciones no responden a una única causa, sino que en ellas intervienen factores individuales, interpersonales, ambientales, culturales y sociales.

Si se profundiza en las causas individuales, podemos identificar variables como el estrés, frustración y regulación emocional, que juegan un papel importante al momento de enfrentar un empujón casual, la falta de espacio o la discusión por un asiento. Estos escenarios pueden generar una escalada de violencia que comienza con emociones como enojo o ira, y pasar rápidamente del sentimiento a la acción, expresándose incluso en agresiones físicas.

En este contexto cobra especial importancia la regulación emocional como una habilidad que puede entrenarse y desarrollarse, con el objetivo de mantener una conducta adaptativa frente a las dificultades o problemas de interacción. Regular las emociones implica educarse en su reconocimiento, identificar aquello que se está experimentando y desarrollar estrategias de afrontamiento funcionales que permitan avanzar hacia la solución del conflicto, en lugar de quedar atrapados en el problema.

Una gran tarea es hacer del transporte público un espacio más seguro. Si bien existen responsabilidades institucionales y gubernamentales para prevenir y abordar estas situaciones, también hay compromisos individuales de los que cada persona puede hacerse cargo. La invitación es a promover el respeto, la tolerancia y la amabilidad, como herramientas para una mejor convivencia.

 

noticias relacionadas

Las fatalidades en nuestra minería son para preocuparse. Por Cámara Minera de Chile

Abuelos, no cuidadores permanentes. Por Carolina Santander y Síbila Floriano, académicas de Terapia Ocupacional UNAB

  La primera clase que me enseñó a ser profesor. Por Dr. Jaime Morales, adherente de Compromiso Minero y académico de la Escuela de Ingeniería Química y director del Centro de Minería PUCV

Accidentes mineros: cuando la experiencia no reemplaza la atención. Por Evelyn González, Prevencionista de Riesgos y Business Partner Minería de GHD en Chile