El debate que abrió el supuesto acercamiento entre Luis Jiménez y Coté López pone sobre la mesa una pregunta frecuente: ¿qué ocurre psicológicamente cuando una expareja reaparece en la vida afectiva de una persona?
Las versiones difundidas en los últimos días sobre un presunto reencuentro entre el exfutbolista Luis Jiménez y su expareja María José «Coté» López, mientras mantiene una relación formal con Gala Caldirola, han generado una intensa discusión en redes sociales y programas de espectáculos.
Más allá de los comentarios sobre los protagonistas, la situación abre una interrogante que afecta a muchas personas: ¿por qué alguien que inicia una nueva relación puede volver a involucrarse con una expareja?
Para la Dra. Miriam Pardo Fariña, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, el fenómeno no necesariamente se explica por falta de amor hacia la pareja actual ni por un deseo explícito de retomar una relación anterior. “Desde el punto de vista psicológico, amar a una persona no implica que desaparezcan todos los conflictos, deseos o vínculos afectivos previos. Es humano experimentar sentimientos contradictorios y mantener afectos hacia personas que han sido significativas en nuestra historia», explica.
La fuerza emocional del pasado
La psicóloga señala que cuando una infidelidad involucra a una expareja, el impacto suele ser mayor debido a la carga emocional que existe detrás de ese vínculo. “Si la expareja es la persona con la cual se es infiel, la situación cobra más relevancia porque existe una historia previa, códigos compartidos, intimidad, recuerdos y afectos que ya fueron construidos”, afirma.
Según la académica UNAB, reencontrarse con alguien que formó parte importante de la propia vida puede movilizar sentimientos de nostalgia que no necesariamente significan que el amor haya regresado. “Volver a acercarse a una expareja no implica necesariamente querer retomar esa relación o seguir enamorado. Muchas veces se reactivan recuerdos de una etapa significativa de la vida y emociones asociadas a ese período”, sostiene.
El riesgo de idealizar a quien quedó atrás
Otro elemento que suele aparecer en estos casos es la tendencia a reconstruir el pasado de forma selectiva. “Con el paso del tiempo, algunas personas vuelven a idealizar a su expareja porque los aspectos dolorosos de la relación quedan más difusos. El amor es también una construcción psicológica y la memoria suele destacar ciertos elementos mientras deja otros en segundo plano», explica Pardo.
Esa visión parcial puede llevar a comparar injustamente la relación actual con una versión idealizada del pasado. Además, advierte que en algunos casos existe una necesidad constante de validación emocional. “Hay personas que buscan reafirmar que siguen siendo deseadas o importantes para su expareja. Si reciben esa respuesta, experimentan una satisfacción emocional que puede reforzar el acercamiento”, comenta.
¿Desliz impulsivo, crisis o vínculo no resuelto?
Para la especialista no existe una señal única que permita identificar las causas detrás de una eventual infidelidad. “No tenemos indicadores específicos que permitan distinguir claramente entre un comportamiento impulsivo, una crisis de pareja o un vínculo emocional no resuelto con la expareja», señala. Cuando se trata de impulsividad, explica, las conductas suelen ocurrir sin planificación previa y posteriormente aparece el arrepentimiento.
En otros casos, el problema puede ser reflejo de conflictos acumulados dentro de la relación actual. “Las crisis de pareja suelen mostrar señales como distanciamiento emocional, discusiones frecuentes o sentimientos de soledad. La infidelidad aparece entonces como una forma poco saludable de enfrentar esos conflictos», afirma.
Más allá del amor
La académica enfatiza que muchas veces la pregunta relevante no es a quién se ama más, sino qué función psicológica está cumpliendo el reencuentro con una expareja. “Cuando una persona busca de manera insistente a una relación anterior, mantiene la expectativa de reencontrarse o compara constantemente ambas historias afectivas, es importante preguntarse qué conflictos personales siguen sin resolverse», indica.
A juicio de la psicóloga, comprender esas motivaciones resulta fundamental para evitar que decisiones impulsivas terminen dañando a terceros. “La infidelidad no es un hecho irrelevante. Las parejas establecen acuerdos y compromisos. Cuando éstos se rompen, se genera un daño emocional que debe ser considerado y asumido con responsabilidad”, concluye.