El reciente sistema frontal que afectó fuertemente a la región de Coquimbo, y el corte de la Ruta 5, puso a prueba la capacidad de respuesta de los almacenes de barrio. Una encuesta realizada por la CCS y Almacenes Digitales, reveló que el 84% de estos negocios de la zona sufrió afectaciones moderadas o graves, la cifra más alta a nivel nacional. Sin embargo, la misma medición mostró una realidad que habla de la fortaleza de la región, el 21,1% de estos comercios aumentó sus ventas durante la emergencia debido a las compras de primera necesidad y un 63,2% espera recuperar la normalidad en los próximos días.
Cuando las grandes cadenas enfrentan dificultades operacionales o las familias no pueden desplazarse largas distancias, son estos canales tradicionales los que mantienen abastecidos a los barrios con productos esenciales. Si detienen su funcionamiento, esto impacta la calidad de vida de cientos de familias y el dinamismo de la economía local.
Hoy el desafío para el ecosistema logístico y de distribución es seguir fortaleciendo la planificación, contar con protocolos de contingencia, diversificar las rutas de distribución, mejorar la coordinación con proveedores y aprovechar la tecnología para monitorear inventarios y responder con rapidez donde más se necesita. Construir una cadena de suministro resilientes no puedo esperar.