El calendario del último tramo del año reúne algunas de las celebraciones más esperadas por las familias. Tras unas Fiestas Patrias más breves, Halloween, Navidad, los encuentros de fin de año y la llegada de 2027 comenzarán a concentrar la atención.
Con el segundo semestre ya en marcha, Chile se aproxima a una etapa marcada por celebraciones familiares, encuentros sociales y cambios de temporada. Las Fiestas Patrias aparecen como el primer gran hito, junto con la llegada de la primavera, pero no son la única fecha que comienza a ocupar la planificación de los hogares. Halloween, Navidad, las actividades de cierre de empresas y establecimientos educacionales y Año Nuevo completan una agenda que se extenderá durante los últimos meses de 2026.
Fiestas Patrias: una celebración más concentrada
Las Fiestas Patrias de 2026 tendrán una extensión menor que las del año pasado. El viernes 18 de septiembre será feriado por la Independencia Nacional y el sábado 19 corresponderá al Día de las Glorias del Ejército. Ambas jornadas serán feriados obligatorios e irrenunciables para gran parte del comercio.
A diferencia de 2025, cuando el 18 y el 19 cayeron jueves y viernes, este año el jueves 17 de septiembre será una jornada laboral normal. El calendario permitirá formar un fin de semana largo de tres días, pero sin la pausa de cuatro jornadas que muchas familias aprovecharon el año anterior para viajar o extender las celebraciones.
Esto puede concentrar las fondas, reuniones familiares y actividades tradicionales entre el viernes y el domingo. Una vez terminado septiembre, la atención comenzará a desplazarse hacia las fechas del último trimestre, con Halloween como el primer gran hito antes de Navidad.
Halloween se consolida en el calendario chileno
Aunque durante años fue vista como una tradición extranjera, Halloween ya forma parte del calendario de barrios, colegios, edificios y centros comerciales. Los disfraces, los dulces y la decoración aparecen apenas terminan las Fiestas Patrias y transforman vitrinas, casas y espacios comunes durante octubre.
Las primeras celebraciones documentadas en Chile se remontan a fines de la década de 1970 y se concentraban en colegios internacionales y familias extranjeras. Su masificación comenzó hacia fines de los años noventa, favorecida por las películas, las series de televisión, las fiestas temáticas y el crecimiento de la oferta comercial.
En el país, Halloween adquirió un carácter principalmente recreativo. Para los niños representa la posibilidad de recorrer el barrio y pedir dulces; los adolescentes lo aprovechan para organizar actividades con amigos; y los adultos participan en fiestas, concursos y celebraciones familiares. Incluso las mascotas se han incorporado, aunque cualquier accesorio debe priorizar su comodidad y bienestar.
La fecha también genera un movimiento comercial relevante. Para Halloween de 2025, la Cámara de Comercio de Santiago estimó ventas cercanas a US$130 millones en productos directamente relacionados con la celebración, entre ellos disfraces, dulces, decoración y accesorios. El gasto promedio proyectado fue de aproximadamente $18.000 por hogar.
Opciones según la edad
Para los niños pequeños funcionan mejor los personajes reconocibles y los trajes fáciles de utilizar. Animales, dinosaurios, astronautas, superhéroes, brujas y vampiros permiten crear atuendos llamativos sin incorporar piezas pesadas. Los disfraces deben facilitar el movimiento, permitir ir al baño y ofrecer espacio para agregar una capa de ropa si baja la temperatura.
Entre los 8 y los 12 años suelen aparecer preferencias por videojuegos, animé, ciencia ficción y personajes de terror. Los disfraces de Halloween también pueden organizarse en torno a una idea grupal, como una tripulación espacial, una escuela de magia o un equipo de investigadores paranormales.
Los adolescentes tienden a escoger propuestas que puedan personalizar y fotografiar sin sentirse infantiles. Estilos góticos, personajes retro, películas de culto y versiones terroríficas de oficios permiten combinar disfraces con prendas que ya existen en el clóset. Coordinar una paleta de colores también ayuda a dar unidad a un grupo sin exigir que todos utilicen el mismo atuendo.
No siempre se necesita un traje completo. Una jardinera, una camisa a cuadros y un sombrero pueden formar un espantapájaros; un conjunto negro puede servir como base para un gato, un vampiro o una bruja; y ropa antigua con pintura lavable permite construir personajes de zombis o exploradores.
Máscaras, maquillaje y seguridad
Las máscaras permiten reconocer rápidamente a un personaje, pero deben ofrecer buena visibilidad y ventilación. Antes de salir, el niño debería caminar, subir escalones y mirar hacia ambos lados con todos los accesorios puestos.
Las máscaras que se desplazan, producen demasiado calor o bloquean la visión lateral no son adecuadas para recorrer calles durante la noche. En esos casos, puede resultar más seguro utilizar maquillaje no tóxico, orejas, sombreros bien ajustados o piezas que cubran solo una parte del rostro.
El maquillaje debe probarse previamente en una zona pequeña de la piel y retirarse por completo al terminar la celebración. También conviene evitar bastas largas, capas cercanas a fuentes de calor y accesorios rígidos o con puntas. Las máscaras y el resto del traje tienen que permitir jugar y caminar sin incomodidad.
Para los recorridos nocturnos se recomienda incorporar una linterna, cinta reflectante o algún elemento luminoso. Los niños deben salir acompañados por un adulto, mientras que los adolescentes necesitan acordar rutas, horarios y formas de comunicación. Escoger los disfraces de Halloween con anticipación permite probarlos completos y corregir cualquier problema antes del 31 de octubre.
Fiestas de empresas y establecimientos educacionales
Antes de Navidad se concentran las celebraciones de cierre de empresas, colegios, jardines infantiles e instituciones. Cenas, convivencias, premiaciones, graduaciones y actividades recreativas ocupan buena parte de noviembre y diciembre.
Estas reuniones requieren coordinación previa, especialmente cuando incluyen reservas, traslados, alimentación o participación de familias. En los establecimientos educacionales, además, coinciden con ceremonias de licenciatura, muestras y despedidas de curso.
Navidad: reuniones y regalos
Después de las actividades de cierre, el calendario entra de lleno en Navidad. En 2026, el 25 de diciembre caerá viernes, lo que permitirá unir la celebración con el fin de semana. Las compras, cenas y encuentros suelen concentrarse durante las semanas previas, por lo que planificar con anticipación ayuda a distribuir los gastos.
Más allá de los regalos, la fecha mantiene su importancia como instancia de reunión. La decoración del hogar, la preparación de la cena y la organización de visitas familiares forman parte de una celebración que combina tradiciones religiosas, encuentros afectivos y hábitos de consumo.
Año Nuevo y la llegada de 2027
La última celebración será la noche del jueves 31 de diciembre. El viernes 1 de enero de 2027 será feriado, por lo que muchas personas podrán extender el descanso durante el primer fin de semana del nuevo año.
Cenas familiares, encuentros con amigos, viajes y eventos masivos marcarán el cierre del calendario. Como en las demás celebraciones, anticipar reservas, traslados y horarios permitirá disfrutar la fecha con mayor tranquilidad y comenzar 2027 sin contratiempos.