La Ley 21.442 elevó las exigencias para las administraciones de edificios y condominios. Desde EdiPro advierten que los principales problemas no se deben a la falta de tecnología, sino a procesos deficientes que pueden generar riesgos de seguridad y responsabilidades legales.
Con la Ley 21.442 sobre Copropiedad Inmobiliaria, los edificios y condominios enfrentan mayores exigencias en materia de seguridad y trazabilidad de accesos. Sin embargo, desde EdiPro advierten que las principales vulnerabilidades no están en la falta de tecnología, sino en procesos deficientes que pueden generar riesgos operacionales y legales.
La empresa especializada en conserjería remota identifica cinco errores que se repiten en el control de acceso de edificios, afectando el ingreso seguro de residentes, visitas y proveedores.
“Muchos de los problemas de seguridad que vemos en los edificios tienen un mismo origen: la dependencia del criterio y presencia de una persona en un momento puntual y no de un proceso integral. Un conserje puede tomar buenas decisiones siempre, pero basta un descuido, salir a dar una ronda o una situación inesperada para generar un riesgo o no prevenirlo”, explica José Miguel Oyarzo, CEO y fundador de EdiPro.
Los cinco errores más frecuentes en el control de acceso
- No contar con registros de ingresos y salidas automatizadas
Muchas comunidades aún autorizan accesos de forma manual o informal, sin dejar evidencia de quién ingresó, quién autorizó la visita o cuándo salió. Sin trazabilidad, resulta más difícil investigar incidentes y determinar responsabilidades. - Compartir claves y credenciales sin control
El uso compartido de códigos de acceso o llaves digitales entre vecinos, sumado a credenciales que no se eliminan cuando una persona deja el edificio o un proveedor termina su servicio, mantiene accesos activos innecesarios y sin poder individualizarlos. - Depender del criterio del conserje y no de protocolos establecidos
Cuando cada ingreso se resuelve según la evaluación personal del momento, aumenta la posibilidad de errores y la fricción de que cada control de acceso se siente distinto, dependiendo del día y del conserje. Contar con procedimientos claros permite estandarizar la experiencia y hace que todos sepan cómo actuar frente a visitas, proveedores o situaciones excepcionales.
«El problema no es la persona que está en conserjería, sino que el sistema dependa de una decisión individual. Los protocolos permiten reducir la incertidumbre y actuar de manera consistente ante cualquier escenario», señala Oyarzo.
- Falta de mantención de los sistemas de seguridad
Cámaras, portones, citófonos y plataformas de acceso requieren revisiones periódicas. Muchas comunidades realizan mantenciones correctivas y no preventivas, es decir, detectan fallas recién cuando ocurre una emergencia y no cuentan con planes de contingencia. - No capacitar al personal en el uso de la tecnología
Invertir en sistemas modernos no garantiza mejores resultados si quienes los utilizan no conocen todas sus funciones. La falta de capacitación limita la capacidad de gestionar permisos, revisar registros y responder ante incidentes, evitando sacarle provecho a la tecnología disponible.
La tecnología no reemplaza los procesos
Desde EdiPro señalan que digitalizar el funcionamiento de los edificios y las consejerías es solo una parte de la solución que debe ir acompañada de modificar los hábitos de la comunidad.
«Hemos visto edificios que implementaron tecnología pero siguen compartiendo claves por WhatsApp o registrando manualmente lo que pasa, porque nunca cambiaron el procedimiento ni capacitaron a sus conserjes ni a la comunidad. La tecnología funciona cuando los roles están claros y definidos, cuando existe un apoyo en la implementación de procesos y cuando quienes están a cargo son personas profesionales y capacitadas, justamente eso es lo que entrega la consejería remota, mejorar la seguridad estandarizando procesos y estableciendo protocolos claros y personalizados según cada comunidad”, afirma Oyarzo.
Con las nuevas responsabilidades que establece la Ley 21.442 para administraciones y comités, contar con registros, protocolos y procesos estandarizados se vuelve una herramienta clave para prevenir riesgos y responder adecuadamente ante eventuales incidentes.