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Comentarios sobre el cuerpo: especialistas advierten sobre el impacto de comentar sobre el cuerpo de niños y adolescentes

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

Frases aparentemente inofensivas sobre el peso o la apariencia física forman parte de conversaciones cotidianas en familias, colegios y redes sociales. Especialistas advierten que, especialmente durante la infancia y adolescencia, estos mensajes pueden influir en la percepción corporal y contribuir a la aparición de conductas asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Hablar sobre el cuerpo de otras personas, ya sea para elogiarlo o criticarlo, es una práctica ampliamente naturalizada. Comentarios como «bajaste de peso, te ves increíble» pueden parecer positivos, pero especialistas en trastornos de la conducta alimentaria (TCA) advierten que también pueden reforzar la asociación entre delgadez, belleza, éxito y aceptación social.
Del mismo modo, las observaciones negativas sobre cuerpos con mayor peso pueden fortalecer estereotipos y generar una percepción negativa de la propia imagen.
Desde Centro Cadda, especializado en el tratamiento de TCA, explican que estos mensajes pueden adquirir especial relevancia durante etapas del desarrollo en que la validación externa tiene un mayor peso, como la adolescencia. A esto se suma la exposición constante a contenidos en redes sociales, donde los estándares de belleza y las representaciones idealizadas del cuerpo tienen una presencia permanente.
«En la consulta vemos cada vez más adolescentes, hombres y mujeres, que llegan convencidos de que si suben de peso no van a ser queridos ni aceptados, y que bajar de peso es el camino para lograr esa aceptación. Ese pensamiento no aparece de la nada: se construye a partir de años escuchando comentarios sobre cuerpos, propios y ajenos, en la familia, el colegio y las redes sociales», señala Pamela Campi, Nutricionista y co fundadora de Centro Cadda.
El equipo de Cadda también destaca el papel que cumplen los adultos y las familias como referentes en la construcción de la imagen corporal. La manera en que madres, padres y otros adultos hablan sobre su propio cuerpo puede convertirse en un modelo para niños, niñas y adolescentes, quienes pueden incorporar esas valoraciones y trasladarlas a su propia percepción.
«No se trata solo de cuidar lo que decimos sobre el cuerpo de otros, sino también de cómo hablamos del propio frente a nuestros hijos. Un niño que crece escuchando a su madre o padre criticarse frente al espejo aprende, sin que nadie se lo diga explícitamente, que el cuerpo debe cumplir ciertos estándares para ser válido.
Por eso en Cadda insistimos en que el silencio respetuoso sobre los cuerpos, tanto propios como ajenos, es una forma concreta de prevención», afirma Macarena Zuleta, Psicóloga y co fundadora de Centro Cadda.
Desde el centro señalan que la intención detrás de un comentario no necesariamente determina el impacto que este puede tener. Tanto los elogios asociados a la pérdida de peso como las críticas hacia determinados cuerpos pueden contribuir a reforzar la idea de que el valor o la aceptación de una persona dependen de su apariencia física.
El testimonio de quienes han enfrentado un trastorno de la conducta alimentaria ilustra este impacto en el tiempo. Así lo relata una paciente de Centro Cadda que enfrenta un cuadro de Anorexia:
«Llevo 13 años luchando contra la Anorexia. Desde pequeña escuché al resto hablando de los cuerpos ajenos, de amigos, familia y conocidos, todos juzgando y refiriéndose al cuerpo de otros. Al llegar a la pubertad, la gente empezó a hablar de mi cuerpo; esto me generó mucha angustia, inseguridad y un gran malestar con mi cuerpo, ya que los demás decían indirectamente que este estaba mal. Por esto, a los 13 años comencé mi primera dieta, para cambiar mi cuerpo y que los demás dejaran de hablar de esto. Pero, por mi desgracia, esto nunca pasó: las personas seguían hablando de cómo me veía, y esto gatilló mi enfermedad. A diferencia de antes, ahora la gente alababa mi cuerpo enfermo, lo que me hundía mucho más en la anorexia. Ahora, estando en recuperación, sigo escuchando comentarios sobre el cuerpo, lo que me preocupa demasiado, ya que la gente no entiende la dimensión que las palabras pueden tener en las personas».
La recomendación de los especialistas apunta a reducir los comentarios sobre el peso, la forma o el tamaño del cuerpo de otras personas, independiente de si buscan halagar o criticar. También llaman a observar la manera en que los adultos se refieren a su propio cuerpo frente a niños, niñas y adolescentes, promoviendo conversaciones que no centren el valor personal en la apariencia física.
Asimismo, subrayan la importancia de fomentar una mirada de diversidad corporal, que reconozca que los cuerpos son naturalmente distintos entre sí y que no existen cuerpos buenos ni malos, sino distintas formas de habitar un cuerpo saludable.

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