Joaquín Fuenzalida comenzó a aprender chino hace dos años en el Instituto Confucio Santo Tomás. Tras ganar la final nacional de Puente Chino, viajó a China para competir junto a jóvenes provenientes de 139 países y regresó al país con un reconocimiento internacional.
Tras obtener el primer lugar en la competencia nacional, Joaquín Fuenzalida, estudiante del Instituto Confucio Santo Tomás (ICST), representó a Chile en la final mundial de la 25ª edición del Concurso Puente Chino para Estudiantes Universitarios, realizada en China. La competencia reunió a 157 participantes de 139 países, además de 131 estudiantes invitados, quienes pusieron a prueba sus conocimientos del idioma y la cultura china.
Su participación culminó con un destacado resultado: Joaquín recibió el Premio a la Excelencia (优秀奖) en la final mundial, reconocimiento obtenido tras su desempeño en una competencia caracterizada por el alto nivel de sus participantes.
El joven, quien además es estudiante de Odontología de la Universidad de Valparaíso, enfrentó durante dos semanas pruebas de expresión oral y escrita, conocimientos sobre cultura y sociedad china y una presentación de talento. La experiencia significó también una inmersión lingüística permanente, que lo llevó a utilizar el mandarín diariamente y a comprobar cuánto había avanzado después de solo dos años de aprendizaje.
“Pude aprender más y mejorar mi chino, ya que al estar en un ambiente lleno de chino y con un compañero de habitación con quien solamente podíamos comunicarnos en este idioma, me vi forzado a hablarlo, ampliar mi vocabulario, mejorar mi pronunciación y pensar en chino”, relató a su regreso a Chile.
Uno de los momentos especiales de su participación fue su interpretación del yangqin, instrumento tradicional chino de cuerdas percutidas que Joaquín aprendió a tocar de manera autodidacta. Su presentación marcó además un hito, al convertirse en el primer joven chileno en interpretar públicamente este instrumento en una competencia.
El certamen también representó un importante desafío académico. La evaluación escrita fue una de las pruebas que más le exigió, ya que incluyó preguntas sobre cultura y sociedad china y la redacción manual de un texto de aproximadamente 200 caracteres: “Jamás pensé que iba a poder hacer una prueba escrita de alto nivel, toda en chino, y escribir un párrafo entero. Me voy contento porque pude realizar mucho más de lo que pensé que iba a poder”, explicó.
Más allá de las pruebas y reconocimientos, Joaquín destaca especialmente las relaciones que pudo construir durante su estadía. Compartió con jóvenes de Grecia, Egipto, Armenia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Argentina y otros países, utilizando el chino como lengua común para comunicarse con personas de distintas culturas: “El idioma, más que una herramienta, es un puente, tal como dice el concurso. Es un puente que une culturas, gente y corazones”, señaló.
A su regreso, Joaquín valoró también la formación y el acompañamiento de sus profesores del Instituto Confucio Santo Tomás, quienes han sido parte de un proceso que comenzó hace apenas dos años y que lo llevó desde sus primeras clases de mandarín hasta representar a Chile en una de las principales competencias internacionales de idioma chino.
Su experiencia refleja un recorrido que va mucho más allá de un resultado: comenzó aprendiendo una nueva lengua, ganó la final chilena de Puente Chino y terminó representando al país en China, donde obtuvo un reconocimiento internacional y compartió con estudiantes de todo el mundo.