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55 años fortaleciendo las ciencias del mar en Chile y aportando a la nueva gobernanza oceánica

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La ceremonia destacó una trayectoria marcada por la investigación, la coordinación y la cooperación, junto con los nuevos desafíos que enfrenta Chile en materia de ciencia y protección marina.

En un momento en que la investigación científica marina enfrenta nuevos desafíos y requiere, cada vez más, integrar capacidades, información y conocimiento para comprender el océano y apoyar las decisiones que permitan su conservación y uso sostenible, el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) conmemoró sus 55 años de trayectoria, en una ceremonia que contó con la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, acompañado por el Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Fernando Cabrera, además de autoridades nacionales y regionales, representantes de las instituciones que integran el CONA y miembros de la comunidad científica y académica.

Creado el 10 de septiembre de 1971, el CONA surgió como una estructura permanente destinada a asesorar y coordinar a las instituciones vinculadas con la investigación del océano. En su primera sesión participaron seis servicios públicos y tres universidades. Actualmente, articula a 33 instituciones nacionales, reuniendo distintas especialidades vinculadas al estudio del mar.

Esta labor ha acompañado la evolución de las ciencias del mar en Chile. Desde el primer Plan Decenal de Investigaciones Oceanográficas de 1970 hasta el actual Plan Oceanográfico Nacional, el CONA ha contribuido a identificar las necesidades del país en materia de investigación y a orientar esfuerzos, prioridades y recursos hacia ellas.

Uno de los ejemplos más concretos de esta tarea ha sido el Programa CIMAR, que desde 1995 ha llevado la investigación a distintos espacios del territorio marítimo nacional. Sus primeros cruceros se concentraron en los fiordos y canales australes y, posteriormente, el programa amplió su ámbito hacia las islas oceánicas y el norte del país.

En 2026, esta trayectoria incorporó un nuevo hito con el primer crucero científico CIMAR en aguas antárticas, realizado en el estrecho de Bransfield, donde se obtuvo información física, química, biológica y geológica, aportando antecedentes para iniciativas de conservación y contribuyendo a reafirmar la presencia del Estado en ese territorio.

De esta forma, la trayectoria y proyección del Programa CIMAR, según indicó el Capitán de Navío Hugo Gorziglia, ex Director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), pone en valor la información generada por estas investigaciones. “Lo verdaderamente relevante es que estas series sobre procesos biológicos, oceanográficos y biogeoquímicos constituyen hoy información de base para decisiones públicas relacionadas con conservación, pesca y ordenamiento del territorio marítimo”, señaló.

Por su parte, el Presidente del CONA y Director del SHOA, Capitán de Navío Carlos Zúñiga, destacó la importancia de articular capacidades frente a la complejidad de los desafíos que plantea el océano. “La fortaleza de la ciencia oceánica nacional no reside en los esfuerzos aislados, sino en nuestra capacidad de sumar medios, conocimiento y experiencia en torno a las necesidades del país”, sostuvo.

Durante 2026, esta capacidad de articulación se proyectó hacia el ámbito internacional, luego de que Chile fuera designado país piloto para desarrollar, junto al Sistema Global de Observación del Océano (GOOS), una metodología destinada a integrar las capacidades nacionales de observación oceánica al sistema global. Para ello, el CONA creó un Grupo de Tarea GOOS orientado a articular redes, complementar capacidades y compartir estándares.

A ello se sumó un nuevo hito en la participación de Chile en la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI-UNESCO), al asumir por primera vez una de sus vicepresidencias para el período 2025-2027. Desde esta posición, el país contribuye a fortalecer una gobernanza oceánica sustentada en la ciencia y la cooperación internacional.

En este contexto, la Directora de la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe, Esther Kuisch Laroche, resaltó el aporte del CONA a las ciencias del mar y su vinculación con la COI-UNESCO y el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, señalando que “Durante 55 años, el Comité Oceanográfico Nacional ha sido un actor fundamental para fortalecer la ciencia oceánica en Chile y articular la colaboración entre instituciones, servicios y comunidad científica. Para la UNESCO, el CONA constituye además un socio clave para avanzar en los objetivos del Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible”.

El conocimiento generado durante estas décadas encuentra también una aplicación directa en la protección de los ecosistemas marinos. Actualmente, cerca del 44 % de la Zona Económica Exclusiva de Chile se encuentra bajo alguna figura de protección marina, escenario que refuerza la necesidad de contar con antecedentes científicos para sustentar las decisiones asociadas a la conservación y manejo de estos espacios.

Esta proyección adquiere especial relevancia frente a una nueva etapa de la gobernanza de los océanos. El Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina de las Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ) establece un marco jurídicamente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en las zonas situadas más allá de las jurisdicciones nacionales.

En este aspecto, Chile ha asumido un papel activo en este proceso. Además de ratificar tempranamente el acuerdo, el país impulsa la candidatura de Valparaíso como sede de la Secretaría del BBNJ, iniciativa que busca proyectar las capacidades científicas, marítimas e institucionales desarrolladas por Chile y contribuir desde el país a esta nueva etapa de la gobernanza oceánica internacional.

La experiencia acumulada a través de programas como CIMAR adquiere particular relevancia en este escenario, considerando que la implementación del BBNJ requerirá información científica, evaluación de impactos ambientales e identificación de áreas susceptibles de protección. De esta manera, una capacidad construida durante décadas puede proyectarse hacia los nuevos desafíos de la gobernanza de los espacios oceánicos más allá de las jurisdicciones nacionales.

Al respecto, el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, destacó la candidatura de Valparaíso como una oportunidad para contribuir a la implementación del acuerdo. “Chile ha decidido ir un paso más allá en esta materia y ha ofrecido acoger la Secretaría del Acuerdo en la ciudad de Valparaíso —el corazón de nuestra tradición marítima y científica— para contribuir a la rápida y efectiva implementación del tratado. Múltiples países de la región y del mundo ya nos han expresado su generoso apoyo”, señaló.

En la misma línea, el Gobernador Regional de Valparaíso, Rodrigo Mundaca, valoró las condiciones de la región para asumir este desafío internacional. “Nuestra región ofrece las mejores condiciones para poder alojar y seguir promoviendo y defendiendo una cultura en torno al océano”, sostuvo, destacando que se trata de una oportunidad para Chile y para la Región de Valparaíso.

 

 

 

A 55 años de su creación, el CONA reconoce que aún persisten vacíos de información sobre el océano. Enfrentarlos requerirá investigación sostenida en el tiempo, financiamiento estable, infraestructura y plataformas de observación, junto con instituciones capaces de cooperar y personas formadas y comprometidas con los desafíos que deberá abordar el país.

En este escenario, la experiencia acumulada por el Comité se proyecta hacia una nueva etapa, en la que integrar esfuerzos y conocimiento será fundamental para responder a las transformaciones del océano y apoyar las decisiones que permitan conservarlo y utilizarlo de manera sostenible.

Conocer, coordinar y proteger sintetizan así una tarea que, 55 años después de la creación del CONA, mantiene plena vigencia al servicio de Chile.

 

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