La actual administración impulsa un proceso de ordenamiento administrativo-financiero para enfrentar desequilibrios acumulados y recuperar capacidad de gestión, con prioridades centradas en la convivencia, la cultura educativa y el fortalecimiento de los aprendizajes en Matemática y Lectura.
El Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Valparaíso enfrenta un escenario administrativo y financiero complejo, marcado por desequilibrios acumulados durante administraciones anteriores y por una disminución sostenida de la matrícula.
Ante esta realidad, la actual administración ha definido como prioridad ordenar las finanzas, corregir los desequilibrios existentes y recuperar progresivamente la capacidad de gestión del Servicio, con el objetivo de que los recursos públicos puedan responder de manera más efectiva a las necesidades de las comunidades educativas de Valparaíso y Juan Fernández.
“Efectivamente, hoy enfrentamos restricciones importantes de recursos que dificultan avanzar al ritmo que quisiéramos en ámbitos como el material pedagógico y didáctico, el fortalecimiento de los CRA, infraestructura y otros apoyos relevantes para nuestras comunidades educativas. Esta situación responde a desequilibrios que se han acumulado durante los últimos años y que hoy estamos abordando con un proceso de ordenamiento administrativo y financiero. Estos antecedentes nos muestran la necesidad de avanzar hacia una estructura que permita utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles y fortalecer nuestra capacidad de respuesta a las necesidades de los establecimientos”, señaló Miguel Solís, director ejecutivo del SLEP Valparaíso.
Una gestión con foco en las prioridades educativas
El actual escenario financiero hace necesario revisar una estructura de gastos que durante años no estuvo suficientemente alineada con las capacidades presupuestarias del Servicio y con las necesidades de sus establecimientos.
El desafío no se limita al gasto administrativo o a las remuneraciones. El objetivo es alcanzar un equilibrio responsable que permita garantizar la continuidad del servicio, cumplir las obligaciones institucionales y recuperar capacidad para financiar las condiciones y herramientas que necesitan las comunidades educativas para enseñar y aprender.
En este contexto, el delegado Presidencial, Manuel Millones, destacó la experiencia de la Escuela Piloto Pardo Villalón, establecimiento que cuenta actualmente con una matrícula superior a los 370 estudiantes y que, según planteó, demuestra que la Educación Pública puede alcanzar buenos resultados cuando existe una comunidad educativa activa y comprometida.
“Estamos hoy en una escuela que tiene un atributo fundamental: matrícula completa, más de 370 alumnos. ¿Por qué eso ocurre en este establecimiento? Porque hay una comunidad educativa viva que se traduce en un trabajo colaborativo entre los docentes y los apoderados, y eso genera buenos resultados. Entonces, se puede aumentar la matrícula de los diferentes colegios”, reflexionó.
“Tenemos que enfrentar la baja matrícula. Por eso es que, como Gobierno, junto con todos los SLEP, queremos motivar a que los apoderados de Valparaíso busquen alternativas como esta escuela, Piloto Pardo, que tengan buenos resultados. Se puede en una educación pública tener buenos indicadores, se puede tener también seguridad, se puede tener una comunidad viva y ese es el llamado que queremos hacer”, agregó.
El proceso de ordenamiento contempla fortalecer el control financiero, mejorar la planificación, revisar las estructuras de gasto y avanzar hacia una administración que permita tomar decisiones oportunas, con información suficiente y criterios de sostenibilidad.
Ordenar las finanzas no significa dejar de invertir en educación. Significa recuperar la capacidad de invertir mejor en educación.
Esta mirada se vincula directamente con el trabajo que desarrollan las propias comunidades educativas.
“Nosotros tenemos tres sellos: que son la conciencia ambiental, el aprendizaje socioemocional, la excelencia y templanza. Yo me iría por el aprendizaje socioemocional, porque he aprendido muchas cosas sobre mí mismo que en otros lugares no nos enseñarían. Como, por ejemplo, el respetarme a mí mismo, el creer en mí. Son cosas muy importantes que necesitamos saber para poder sobrevivir en este planeta”, explica Bruno Díaz, estudiante de octavo básico de la Escuela Piloto Pardo.
El foco vuelve a la sala de clases: Matemática y Lectura
Junto con el ordenamiento administrativo y financiero, el SLEP Valparaíso concentrará esfuerzos en dos áreas fundamentales para el desarrollo educativo: Matemática y Lectura.
La estrategia contempla fortalecer el acompañamiento pedagógico y las capacidades de los establecimientos para abordar las brechas de aprendizaje. En Matemática se impulsarán metodologías activas, resolución de problemas, juegos, experiencias pedagógicas y actividades como las olimpiadas, buscando fortalecer tanto los aprendizajes como la motivación de las y los estudiantes.
La experiencia de la Escuela Piloto Pardo Villalón vuelve a mostrar la relevancia del trabajo colaborativo para alcanzar estos objetivos. Su directora, Gisela Rivera, identifica tres pilares detrás de los resultados de su comunidad:
“Lo primero es decir que me siento muy orgullosa de pertenecer a la educación pública y ser directora de esta escuela. Los pilares tienen que ver principalmente con: uno, el trabajo colaborativo, que se basa en una confianza y responsabilidad profesional, donde todos nos involucramos, dos, es el compromiso que va más allá del aula, ya en donde todos asumimos metas en común e incorporamos a la familia. Y lo tercero, que es lo más importante, es el sentido de pertenencia, es decir, el orgullo de pertenecer a la escuela, en donde se trabajan acciones que favorecen la convivencia escolar, el bienestar y el vínculo con los estudiantes, lo que genera altas expectativas y, por ende, también buenos resultados”, dijo Gisela Rivera, directora de la Escuela Piloto Pardo Villalón.
El desafío para el SLEP Valparaíso es que el proceso de recuperación institucional se traduzca en resultados concretos para las comunidades educativas: fortalecer las condiciones para enseñar y aprender, mejorar la convivencia y avanzar en aprendizajes que permitan ampliar las oportunidades de las y los estudiantes.
En este escenario, la Educación Pública de Valparaíso y Juan Fernández enfrenta una etapa de transformación que busca combinar orden financiero, gestión responsable y foco pedagógico, con el propósito de recuperar capacidades y fortalecer la confianza de las familias en sus establecimientos.