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Día del Programador: la IA cambia las reglas para los desarrolladores, pero en Chile no acaba con su demanda

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La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

En el primer semestre de 2026 se publicaron 5.387 avisos para desarrolladores de software en Chile, ocupación que ingresó por primera vez al ranking de las 20 más demandadas. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial está elevando las exigencias sobre estos profesionales: ya no basta con saber escribir código, sino que también se requiere capacidad para validar, supervisar y entender el negocio. 

Este 13 de septiembre se celebra el Día del Programador, en un momento en que la profesión está cambiando a gran velocidad. La inteligencia artificial ya es capaz de generar código, detectar errores y asumir parte de las tareas que antes realizaban los desarrolladores, transformando no solo la manera en que se construye software, sino también lo que hoy se espera de quienes trabajan en esta área.

En Chile, este cambio no ha significado que la demanda por programadores haya desaparecido. Al contrario. Según el Sistema de Análisis de Bolsas de Empleo (SABE) de SENCE, durante el primer semestre de 2026 se publicaron 5.387 avisos para desarrolladores de software, cifra que permitió que, por primera vez, una ocupación digital ingresara al grupo de las 20 más demandadas del país. La mediana salarial ofrecida llegó a $1,3 millones, un 3,8% más que en el mismo período de 2025, descontando la inflación.

El dato convive con una transformación en los criterios de contratación. Entre los requisitos más mencionados en los avisos laborales durante el semestre aparecen habilidades como la capacidad de reflexión y comunicación, mostrando que el conocimiento técnico comienza a complementarse cada vez más con otras capacidades.

“La pregunta correcta es qué tipo de programador va a seguir siendo relevante. Los perfiles que solamente ejecutan tareas repetitivas tienen más riesgo que aquellos que entienden procesos, negocio, personas y tecnología al mismo tiempo”, señala Ariel Hitner, Delivery Manager de Softtek.

En Chile, más del 80% de las grandes empresas ya utiliza inteligencia artificial, pero solo un 3,6% de las organizaciones ha logrado escalar estas iniciativas de manera transversal y con retornos medibles. Para Hitner, esta brecha ayuda a explicar por qué el rol del desarrollador cambió. “Ya no se trata solamente de escribir código, sino también de validar, cuestionar y supervisar lo que produce la IA. En cierta forma, el desarrollador está empezando a convertirse en el auditor técnico de una herramienta que todavía se equivoca más de lo que muchos creen”, explica.

La adopción de estas herramientas también introduce nuevos riesgos. El experto en tecnología advierte que “antes uno estaba obligado a entender cada línea de código que escribía. Hoy existe la tentación de aceptar soluciones generadas automáticamente sin analizarlas en profundidad. Eso puede derivar en más errores, más vulnerabilidades y más deuda técnica si los equipos bajan sus niveles de revisión y criterio profesional”.

Esta transformación también plantea preguntas para quienes están comenzando una carrera tecnológica. ¿Qué pasa si parte de las tareas sencillas que tradicionalmente permitían a un desarrollador junior adquirir experiencia ahora pueden ser resueltas por la IA? Hitner argumenta que “el mercado es más desafiante para los perfiles junior que hace algunos años. Eso obliga a los nuevos profesionales a llegar más preparados al mercado laboral”. Al mismo tiempo, agrega, “la tecnología puede convertirse en una herramienta para acelerar el aprendizaje, siempre que exista comprensión y criterio detrás de su uso”.

Contrario a lo que se podría pensar, la IA no eliminaría la necesidad de formación técnica o académica del programador, sino que la transformación de la disciplina en un elemento que recoja cada vez más elementos estratégicos y del humanismo.

“Lo que cambió es que ya no alcanza con saber programar. Quien empiece hoy debería incorporar IA desde el primer día, desarrollar habilidades blandas y entender que la tecnología es una herramienta para resolver problemas de negocio, no un fin en sí mismo”, sostiene Hitner.

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