La Federación de Pescadores Artesanales Bahía Narau de Quintero-Puchuncaví informó este lunes a la comunidad que, tras más de dos años de espera por la autorización de nuestro proyecto de planta de procesamiento, tratamiento de jibia y productos del mar, han decidido iniciar un proceso de movilización para defender esta iniciativa y el derecho de los pescadores a contar con un medio de producción propio.
El proyecto representa una oportunidad concreta de generar empleo y desarrollo para la zona, beneficiando directamente a 320 pescadores artesanales, quienes serían propietarios de esta planta. En un contexto de desempleo y bajo consumo de pescados y mariscos, «consideramos fundamental avanzar en iniciativas que permitan fortalecer la actividad pesquera y generar nuevas oportunidades para nuestras familias y comunidades», indicaron en una declaración pública.
«En mayo pasado, ingresamos nuestras observaciones ante la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo. Después de cuatro meses de espera, recibimos una respuesta negativa que, a nuestro juicio, no se ajusta a derecho, ya que las observaciones presentadas debían ser revisadas en el marco de las competencias correspondientes. Asimismo, cuestionamos la interpretación realizada respecto de la categorización de nuestro proyecto», agregaron.
«Tanto la Seremi de Salud como los antecedentes técnicos considerados establecen una clasificación de empresa molesta, y no peligrosa. Además, los residuos serán gestionados mediante terceros especializados, conforme a las exigencias sanitarias y ambientales aplicables», continuaron.
Los pescadores consideran que la decisión adoptada responde a una interpretación que perjudica injustamente a los pescadores artesanales. «No estamos dispuestos a renunciar a un proyecto que hemos impulsado con esfuerzo, organización y compromiso, y que constituye una alternativa de desarrollo para quienes viven y trabajan en el mar», apuntan.
Además, advirtieron que durante meses han defendido sus derechos y buscado soluciones: «Mientras otros sindicatos de pescadores recibieron recursos económicos, nuestra organización optó por impulsar una inversión destinada a la mitigación de los impactos que puede generar la llegada de la planta desaladora a la bahía. Entendemos que estos impactos deben ser abordados y mitigados conforme a la legislación vigente».
«También advertimos, que la interpretación aplicada a nuestro proyecto generará contradicciones con otras iniciativas de desarrollo que se proyectan en la zona, como el proyecto Bahía 2040, con la amenaza cierta de rechazo y otras que contemplan la instalación de galpones en sectores rurales y áreas dunares», complementaron.
Finalmente, la Federación de Pescadores Artesanales Bahía Narau asegura que «no renunciará a su proyecto. Continuaremos utilizando todas las vías administrativas y legales disponibles para defender esta iniciativa y exigir que se respeten los derechos de nuestros pescadores».
«Por lo anterior, informamos que durante esta semana iniciaremos movilizaciones pacíficas para visibilizar nuestra situación y solicitar que las autoridades reconsideren la decisión adoptada, permitiendo que este proyecto avance en beneficio de los trabajadores del mar, sus familias y la comunidad de Quintero-Puchuncaví», concluyeron.