La última medición de CORPA Estudios de Mercados muestra una mejora en la percepción de seguridad, que alcanza 6,0 puntos en una escala de 1 a 10. Sin embargo, entre quienes fueron víctimas de robo, los hechos con violencia aumentaron de 32% a 39%, mientras los delitos en la vía pública subieron de 58% a 65%.
Una evolución con señales contrapuestas muestra la seguridad en la Región Metropolitana durante los últimos meses. Mientras disminuye la proporción de personas que declara haber sido víctima de un robo o intento de robo, aumenta la violencia asociada a estos hechos y gana terreno la vía pública como escenario de estos delitos.
De acuerdo con la última medición de CORPA, realizada durante julio y agosto de 2026 a más de 3.000 personal en la Región Metropolitana, el porcentaje de personas que señala que ella o alguna persona de su hogar fue víctima de robo o intento de robo durante el último mes disminuyó de 23% a 17% respecto de la medición anterior de mayo-junio.
La baja se observa en distintos grupos de la población. En el segmento ABC1, la victimización pasa de 17% a 14%, mientras que en C3D disminuye de 26% a 19%. Entre las mujeres, en tanto, cae de 25% a 19%.
El resultado, sin embargo, convive con un aumento en la violencia de los robos. Entre quienes fueron víctimas, el porcentaje que señala que el hecho ocurrió con violencia aumentó de 32% a 39%.
El incremento se registra tanto en ABC1, donde pasa de 21% a 32%, como en C3D, de 28% a 41%. La proporción también aumenta entre los hombres, de 25% a 42%, y entre las personas de 45 a 55 años, de 36% a 42%.
«El indicador de victimización llega a su nivel más bajo desde 2023, lo que es una buena noticia, aunque todavía estamos lejos de que sea suficiente. Por otro lado, la violencia vuelve a aumentar y pone fin a una racha de seis meses de caída», señala Pavel Castillo, Economista Conductual y Gerente de Intelligence en CORPA.
La vía pública aumenta su peso como escenario de los robos
El lugar donde ocurren los robos también presenta un cambio relevante. La vía pública concentra el 65% de los robos, aumentando desde el 58% registrado en la medición anterior.
El incremento se observa en los distintos segmentos analizados: en ABC1, los robos en la vía pública pasan de 40% a 57%, mientras que en C3D aumentan de 59% a 67%. Entre los hombres, suben de 60% a 67%, y entre las personas de 45 a 55 años, de 56% a 62%.
En contraste, los robos registrados en el transporte público disminuyeron de 29% a 26%.
«Históricamente, los robos ocurren principalmente en la vía pública, seguidos por aquellos registrados en el transporte público. La buena noticia es que los robos en hogares cayeron de 13% en 2023 a 6% en la última medición. Esto muestra una mejora relevante en uno de los espacios donde las personas deberían sentirse más seguras», destaca Castillo.
Mejora la percepción de seguridad en Santiago
En paralelo a estos resultados, la percepción general de seguridad muestra una evolución favorable. El porcentaje de personas que considera que Santiago es «muy inseguro/inseguro» disminuyó de 27% a 22%, mientras quienes califican la ciudad como «segura» aumentaron de 26% a 28%.
Esta evolución también se refleja en el promedio de seguridad. En una escala de 1 a 10, donde 1 corresponde a «muy inseguro» y 10 a «muy seguro», el indicador pasó de 5,8 puntos en mayo-junio de 2026 a 6,0 puntos en julio-agosto de 2026.
El informe comparativo de CORPA muestra, además, que el indicador de percepción de seguridad ha registrado variaciones durante las últimas mediciones, alcanzando actualmente los 6,0 puntos.
La percepción de seguridad ha mejorado bastante en 2026, pasando de un promedio cercano a 5,0 a uno de 6,0. Además, quienes consideran que vivir en Santiago es ´Muy Inseguro´ se ha reducido a la mitad respecto de su peak registrado en julio-agosto de 2024. Eso muestra una evolución positiva en la percepción de seguridad de los santiaguinos», comenta Castilo
Al comparar la percepción respecto del mes anterior, el promedio se mantiene en 2,7 puntos en una escala de 1 a 5. No obstante, disminuye de 40% a 37% el grupo que considera que vivir en Santiago es «mucho menos seguro/menos seguro», mientras que aumenta de 45% a 50% quienes señalan que es «ni más ni menos seguro».