Fondas, viajes y reuniones familiares cambian la rutina de niños y niñas durante estas fechas. Aldeas Infantiles SOS entrega recomendaciones para anticipar riesgos y saber cómo actuar ante situaciones inesperadas.
Durante las Fiestas Patrias aumentan los desplazamientos y las reuniones familiares, mientras niños y niñas se desenvuelven en espacios distintos a los de su rutina habitual. Fondas, viajes, celebraciones y encuentros con personas que no forman parte de su entorno cotidiano pueden generar nuevas situaciones que requieren atención y acompañamiento por parte de los adultos.
Frente a este escenario, desde Aldeas Infantiles SOS plantean que la protección también se construye antes de salir de casa. Conversar previamente sobre el lugar al que irán, acordar qué hacer si se separan de sus acompañantes y enseñarles dónde pedir ayuda son medidas sencillas que pueden contribuir a generar entornos más seguros.
“Las Fiestas Patrias son una oportunidad para compartir y disfrutar en familia, pero también implican nuevos espacios, personas y situaciones para niños y niñas. Desde Aldeas Infantiles SOS sabemos que la protección se construye también en lo cotidiano: anticipando situaciones de riesgo, escuchando sus necesidades y fortaleciendo entornos donde puedan sentirse seguros y respetados. Como adultos, tenemos la responsabilidad de acompañarlos, respetar sus límites y entregarles herramientas para que sepan que pueden pedir ayuda cuando algo les incomoda o los hace sentir inseguros”, señala (vocero).
Una buena forma de iniciar esa conversación es preguntar: “Si te pierdes, ¿a quién le pedirías ayuda?”. Antes de llegar a una celebración, los adultos pueden explicarles dónde estarán, quiénes los acompañarán y qué hacer si se separan del grupo. En lugares concurridos, también es recomendable establecer un punto de encuentro y definir quién estará atento a ellos.
Enseñarles a identificar a un adulto de confianza o un lugar seguro al que puedan acudir les entrega un plan concreto para actuar frente a una situación inesperada. No se trata solo de decirles que “tengan cuidado”, sino de preparar previamente una respuesta que puedan recordar.
El cuidado también pasa por respetar sus límites. En reuniones familiares o celebraciones, niños y niñas pueden no querer abrazar, besar o participar en determinadas actividades. Validar esa decisión y escuchar cuando algo les incomoda también forma parte de su protección.
Para los adultos, en tanto, una regla básica es no dar por hecho que “alguien estará mirando”. Cuando hay muchas personas reunidas, conviene definir quién estará pendiente de los niños y niñas, especialmente en espacios abiertos o con gran afluencia de público.
Para Aldeas Infantiles SOS, generar entornos protectores supone que los adultos asuman un rol activo, pero también que niños y niñas puedan expresar lo que sienten, sean escuchados y sepan que cuentan con personas de confianza a las que pueden recurrir.
La idea no es transformar las Fiestas Patrias en una lista de prohibiciones, sino incorporar el cuidado a la celebración para que niños y niñas puedan disfrutar con mayor seguridad, confianza y protección.