Benjamín Villena, académico del Instituto de Políticas Económicas de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), señala que el gasto fiscal efectivamente nuevo alcanzaría unos $900 mil millones y estima que, bajo ciertos supuestos, el plan podría reducir la tasa de desocupación en torno a tres décimas.
El Gobierno presentó este lunes el plan “Chile Despega, con más pega”, una agenda pro empleo que busca movilizar $1,3 billones entre lo que resta de 2026 y 2027, con el objetivo de impulsar la actividad económica y generar más de 100 mil puestos de trabajo. La iniciativa considera medidas como la aceleración de obras públicas, subsidios a la contratación, apoyo financiero a empresas y una ejecución focalizada territorialmente.
El anuncio se produce en un contexto de elevado desempleo. Según los datos del INE, la tasa de desocupación alcanzó 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, 0,8 puntos porcentuales por sobre el mismo período del año anterior.
El plan contempla, entre otras medidas, $800 mil millones adicionales para obras de rápida ejecución, $91 mil millones destinados a subsidios a la contratación y hasta $300 mil millones para capitalizar el Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE). También considera acelerar la ejecución de los presupuestos de inversión del Ministerio de Obras Públicas y del Ministerio de Vivienda.
A juicio de Benjamín Villena, académico del Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el monto anunciado debe analizarse distinguiendo entre los recursos que constituyen gasto fiscal nuevo y aquellos asociados a una aceleración de recursos ya presupuestados.
“El plan moviliza $1,3 billones, pero el gasto fiscal efectivamente nuevo, subsidios a la contratación y obras de rápida ejecución, suma cerca de $900 mil millones. El resto corresponde a acelerar presupuesto ya aprobado, adelantar pagos a proveedores de salud y capitalizar FOGAPE”, explica.
Un efecto acotado sobre la tasa de desempleo
Para Villena, el foco temporal del programa es adecuado considerando la urgencia que enfrenta el mercado laboral. “El foco en lo que resta de 2026 y en 2027 es correcto, porque las reformas estructurales tardan en tener efectos y el desempleo necesita paliativos hoy”, sostiene.
El académico UNAB plantea que los recursos anunciados son significativos en relación con el costo de generar puestos de trabajo. Según sus cálculos, los montos destinados a empleo equivalen aproximadamente a $9 millones por puesto, cifra cercana a 16 meses de un sueldo mínimo.
Sin embargo, advierte que el efecto sobre la tasa de desocupación no necesariamente será proporcional al número de empleos que el Gobierno espera generar.
“El impacto sobre la tasa de desempleo será acotado. La mayor parte del gasto nuevo se ejecuta en 2027, y el resultado depende de que las obras se liciten sin retrasos y de que las empresas efectivamente usen los cupos de subsidio”, indica.
Villena explica que, además de observar la evolución de la desocupación, será necesario evaluar qué tipo de personas logran incorporarse al mercado laboral a partir de estas medidas.
“En Chile, cerca de la mitad de quienes entran a un empleo formal viene de la informalidad y un 20% de la inactividad. Si el plan sigue ese patrón, la tasa bajaría unas 3 décimas”, asegura.
A su juicio, la formalización de trabajadores y la incorporación de personas que actualmente se encuentran fuera de la fuerza laboral también deben considerarse como resultados relevantes del programa.
Estacionalidad podría llevar el desempleo hacia 8,5%-9%
En el corto plazo, el economista también considera el efecto de los factores estacionales asociados al período de verano. Bajo este escenario, estima que la tasa de desocupación podría ubicarse entre 8,5% y 9,0% hacia el trimestre octubre-diciembre.
El desafío -dice, sin embargo- será sostener una eventual reducción del desempleo más allá del impulso inicial generado por el programa. “Sostener la caída necesita crecimiento. La materialización de proyectos de inversión y algún repunte del crecimiento puede mantener la desocupación en torno a 8,5% durante 2027”, plantea.
Crecimiento y reformas laborales serán clave
El académico advierte que las medidas de corto plazo no serían suficientes, por sí solas, para llevar la tasa de desocupación a niveles inferiores al 8%. En ese contexto, plantea que será necesario complementar el impulso fiscal con medidas que permitan aumentar la capacidad de creación de empleo del sector privado.
“Además de un mayor crecimiento, bajar de 8% requiere además una agenda de adaptabilidad laboral, contención de costos laborales, apoyo al empleo femenino y menos burocracia para acceder a subsidios de empleo focalizados”, concluye.