La incorporación de sistemas híbridos permite reducir cerca de un 35% el consumo de diésel por pontón. AquaChile inició el despliegue de 14 instalaciones con esta tecnología, que una vez operativas permitirán evitar cerca de 2.000 toneladas de CO₂ al año.
Operar un centro de cultivo en sectores remotos del sur de Chile implica mantener activos, durante las 24 horas, sistemas de alimentación, monitoreo, comunicaciones, iluminación y seguridad, muchas veces sin acceso a una red eléctrica convencional.
Históricamente, la energía necesaria para sostener estas operaciones ha provenido principalmente de generadores diésel. Sin embargo, la incorporación de baterías y sistemas inteligentes de administración energética está comenzando a modificar esa realidad.
Una de las empresas que ha avanzado en esta transición es AquaChile, que inició la incorporación de 14 pontones híbridos a sus centros de cultivo. Actualmente, dos de ellos se encuentran operando en la Región de Aysén, mientras que los restantes serán incorporados progresivamente hasta completar el despliegue en diciembre de 2026.
Estas instalaciones combinan generadores convencionales con sistemas de almacenamiento mediante baterías, administrados por una plataforma que determina automáticamente cuál es la fuente de energía más eficiente según la demanda de cada momento.
Así, cuando el consumo disminuye, las baterías pueden abastecer parte de la operación, evitando que los motores permanezcan encendidos de manera continua. Los generadores se activan cuando la demanda aumenta o cuando es necesario recargar el sistema de almacenamiento.
De acuerdo con estimaciones de AquaChile, esta tecnología permite reducir aproximadamente un 35% el consumo de diésel por pontón. Una vez que los 14 pontones se encuentren operativos, la reducción estimada alcanzaría cerca de 2.000 toneladas de CO₂ al año.
La disminución en las horas de funcionamiento de los motores también reduce el desgaste de los equipos y los requerimientos de mantenimiento. Cada pontón híbrido permite disminuir en aproximadamente 2.700 horas anuales la operación de sus generadores.
Pero los beneficios no son únicamente ambientales y operacionales. Una de las principales diferencias para los equipos que trabajan en los centros es la reducción del ruido y de las vibraciones al interior de los pontones.
Estas instalaciones funcionan además como espacios de trabajo y habitabilidad para quienes cumplen turnos en los centros de cultivo. Por ello, disminuir la operación permanente de los motores representa una mejora directa en las condiciones de descanso y en la vida cotidiana de los trabajadores.
“Este proyecto refleja nuestra convicción de que la innovación debe traducirse en mejoras concretas para nuestra operación, para las personas que trabajan en ella y para el entorno donde desarrollamos nuestra actividad. Incorporar tecnología híbrida nos permite avanzar hacia una producción cada vez más eficiente y responsable”, comentó José Manuel Schwerter, gerente de Producción de AquaChile.
Los pontones son considerados el núcleo operativo de los centros de cultivo. Desde ellos se gestionan la alimentación automática de los peces, los sistemas de monitoreo, las comunicaciones, la iluminación y otras funciones necesarias para mantener la operación.
En ese contexto, la continuidad energética es crítica. Las baterías actúan como respaldo inmediato frente a variaciones en la demanda o eventuales interrupciones de los generadores, permitiendo mantener activos los sistemas esenciales mientras se normaliza el suministro.
El sistema también entrega información en tiempo real sobre el consumo, la carga disponible y el funcionamiento de los equipos, lo que permite anticipar fallas y tomar decisiones con mayor precisión.
La incorporación de esta tecnología se produce en un escenario en que la industria acuícola enfrenta el desafío de disminuir su dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia operaciones más eficientes en territorios donde las alternativas energéticas aún son limitadas.
Los sistemas híbridos no eliminan completamente el uso de diésel, pero permiten utilizarlo de manera más eficiente, reduciendo las horas de operación y evitando que los generadores funcionen cuando la demanda energética es baja.
“La iniciativa se suma a otras medidas destinadas a mejorar el desempeño energético de sus operaciones. Durante 2024, el 26,4% de la energía que utilizamos llegó de fuentes renovables, lo cual nos permitió una disminución de 21,1% en sus emisiones de alcance 2 respecto del período anterior”, agregó José Manuel Schwerter.
La implementación de pontones híbridos forma parte de una tendencia más amplia hacia la digitalización, automatización y uso eficiente de los recursos en la acuicultura. En el caso de AquaChile, el despliegue continuará durante los próximos meses hasta completar las 14 instalaciones previstas para diciembre de 2026.
Más que una sustitución inmediata de los combustibles convencionales, estas tecnologías representan una transición gradual hacia una operación menos intensiva en diésel, con menores emisiones y mejores condiciones para las personas que trabajan en sectores aislados del sur del país.