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Nuevo reglamento europeo de envases abre un nuevo escenario para la industria chilena de alimentos y bebidas 

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

El PPWR, aplicable desde 12 de agosto de 2026 en la Unión Europea, impone nuevos límites a los envases en contacto con alimentos y alcanza también a las empresas chilenas que exportan al bloque europeo. SIG destaca que sus soluciones de envases asépticos de cartón están desarrolladas bajo estrictos criterios de seguridad alimentaria, selección de materiales y diseño para el reciclaje, en línea con la evolución de los requisitos regulatorios europeos. 

Desde el 12 de agosto pasado, la Unión Europea aplica de forma gradual el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), una normativa que redefine los estándares de sostenibilidad, trazabilidad y etiquetado para todo envase que se comercialice en el bloque. Las nuevas exigencias también son relevantes para los productores chilenos que exportan alimentos y bebidas a la Unión Europea, ya que los envases de productos importados deben cumplir los requisitos aplicables del PPWR para poder ser comercializados en el mercado europeo

Uno de los cambios más concretos es el límite que el PPWR fija para las sustancias PFAS (conocidas como “químicos eternos”) en los envases que están en contacto directo con alimentos. Desde agosto, cualquier empaque que supere esos umbrales no podrá ingresar al mercado europeo. Para la industria local, el desafío no se limita a completar un nuevo formulario: obliga a revisar materiales, proveedores y cadenas de valor completas.

En ese escenario, SIG – proveedor global de sistemas de envasado aséptico – plantea su envasado aséptico de cartón como una alternativa que ya responde a las nuevas exigencias. La compañía, proveedora de soluciones de envasado para la industria de alimentos y bebidas en Chile y la región, sostiene que sus envases fueron diseñados bajo estrictos estándares de inocuidad, control de materiales y calidad. .

“Nuestros envases asépticos de cartón ya operan bajo criterios exigentes de inocuidad y control de materiales, lo que nos permite responder a requisitos cada vez más exigentes sobre sustancias presentes en los envases, incluidos los nuevos límites de PFAS aplicables desde agosto. No partimos de cero: llevamos años trabajando con estándares que hoy Europa está convirtiendo en ley”, asegura Isabela de Marchi, Gerente de Sostenibilidad de SIG Sudamérica

Pero el cumplimiento normativo europeo es solo una parte del desafío. Según SIG, buena parte de la industria chilena de alimentos y bebidas recién comienza a dimensionar el alcance real del PPWR, sobre todo aquellas empresas con operaciones de exportación menos consolidadas.

“Desde nuestra experiencia acompañando a empresas de alimentos y bebidas, vemos distintos niveles de conocimiento y preparación frente al PPWR. Por eso, uno de los primeros desafíos es ayudar a las compañías a entender cómo los nuevos requisitos pueden impactar sus envases y cadenas de suministro. ”, enfatiza de Marchi.

Frente a ese escenario, SIG plantea que el rol de un proveedor de envases no se limita a fabricar el empaque, sino a acompañar a sus clientes durante todo el proceso de adaptación regulatoria.

“Nuestro rol no es solo entregar un envase que cumpla la norma, sino acompañar a cada cliente en el proceso: ayudarlos a entender qué exige el PPWR, revisar junto a ellos su documentación técnica y anticiparnos a los próximos cambios antes de que se vuelvan obligatorios. Esa es la diferencia entre reaccionar a la regulación y estar preparado para ella”, subraya la ejecutiva.

Para SIG, el impacto del PPWR no se limita a las empresas con operaciones de exportación. La compañía observa que la nueva normativa europea también está acelerando la adopción de tecnologías de envasado más sofisticadas en mercados como Chile, incluso entre empresas que hoy no exportan al bloque europeo.

Isabela de Marchi asegura que “aunque una empresa no exporte a Europa, el PPWR funciona como un adelanto de hacia dónde va toda la industria. Estamos viendo que clientes que solo abastecen el mercado local empiezan a pedir envases con mejores estándares de trazabilidad y sostenibilidad, Aunque una empresa no exporte hoy a Europa, el PPWR ofrece una señal clara sobre la dirección que está tomando la industria global del envasado. Requisitos relacionados con reciclabilidad, trazabilidad y uso responsable de materiales están ganando relevancia en distintos mercados y cadenas de valor. ”

Con el PPWR ya en vigor y nuevas exigencias que se sumarán en los próximos años, SIG plantea que la adaptación de la industria de alimentos y bebidas recién comienza. La compañía asegura que seguirá trabajando junto a sus clientes en Chile y la región para enfrentar este nuevo escenario regulatorio desde una posición de ventaja.

 

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