Una alimentación adecuada, ejercicios de fuerza y controles oportunos son claves para proteger la salud ósea, especialmente a partir de la menopausia y durante el envejecimiento.
Cada 20 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Osteoporosis, una fecha que busca generar conciencia sobre una enfermedad que puede avanzar durante años sin presentar síntomas y que, en muchos casos, recién se detecta después de una fractura.
La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la densidad de los huesos, lo que aumenta su fragilidad y el riesgo de lesiones. Si bien puede afectar tanto a hombres como a mujeres, el riesgo aumenta con la edad y es especialmente relevante en las mujeres después de la menopausia.
“Uno de los principales problemas de la osteoporosis es que no avisa. Una persona puede sentirse completamente bien y, sin embargo, tener una pérdida importante de masa ósea. Por eso, una fractura después de los 50 años no debería considerarse simplemente un accidente o parte normal del envejecimiento: puede ser la primera señal de una enfermedad que requiere evaluación”, explica Francisco Tobar, kinesiólogo de las residencias Senior Suites.
La prevención comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Una alimentación equilibrada, con un adecuado aporte de calcio y vitamina D —incorporando alimentos como leche, yogur, queso, pescados, carnes y huevos —, junto con la práctica regular de ejercicios de fuerza y actividades físicas adaptadas a las capacidades de cada persona, ayudan a cuidar la salud de los huesos, preservar la resistencia y mantener la masa muscular y la movilidad.
La detección oportuna también cumple un rol fundamental. Las personas que presentan factores de riesgo pueden requerir una evaluación médica y, eventualmente, una densitometría ósea para conocer su estado real de salud ósea antes de que ocurra una lesión.
“Cuidar los huesos no debería ser una preocupación que aparezca recién cuando una persona es mayor. La masa ósea que construimos durante la vida y la velocidad con que la perdemos posteriormente tienen mucho que ver con nuestro riesgo futuro de fracturas”, agrega el especialista.
El llamado es a no esperar a que ocurra una fractura para comenzar a preocuparse por la salud ósea. La prevención, la actividad física, los controles y un diagnóstico oportuno permiten intervenir antes y contribuir a un envejecimiento más saludable, activo y autónomo.