«Los cambios al reglamento ingresados por el gobierno son insuficientes y no resuelven el problema de las denuncias falsas»
Como insuficientes calificó la autora del libro «Se acata pero no se cumple. Los claroscuros de la Ley Karin» los cambios considerados en el decreto que el gobierno reingresó a la Contraloría para modificar su reglamento.
El documento de 23 páginas pretende resolver los problemas detectados durante los primeros dos años de aplicación de la normativa, como la demora en las investigaciones, el aumento de los trámites administrativos y las dificultades para determinar qué situaciones corresponden a acoso o violencia laboral.
Uno de las modificaciones apunta a las denuncias de mala fe y falta de antecedentes. El decreto establece que una denuncia no podrá considerarse maliciosa únicamente porque los hechos no hayan podido comprobarse durante la investigación y señala que para determinar que una persona actuó de mala fe, deberán existir antecedentes claros y suficientes que permitan demostrar que presentó una acusación falsa de manera intencional, lo cual significa que un trabajador no podrá ser sancionado solo porque su denuncia no logró acreditarse.
Denuncias falsas
Sandra Reyes sostuvo en su libro que «de acuerdo a los casos analizados, existen denuncias falsas que, para acreditar los supuestos hechos, se valieron de declaraciones, realizadas bajo promesa o juramento, de testimonios falsos, incluidos de subalternos, y entrega de antecedentes manipulados».
Agregó que «la subordinación resta imparcialidad y credibilidad a la prueba testimonial de cargo presentada por denunciantes, lo que afecta el debido proceso y la búsqueda de verdad, considerando que debe primar la objetividad en toda investigación».