Hay recetas que nunca se escribieron, pero que han sobrevivido durante generaciones. Preparaciones que se aprenden observando a los abuelos, secretos que se transmiten de padres a hijos y sabores que permanecen asociados a la historia de una familia o de una localidad. Ese patrimonio, muchas veces invisible, fue el protagonista de El Menú de Zapallar, un concurso que puso en valor las tradiciones culinarias de la comuna y a quienes han contribuido a mantenerlas vivas.
La iniciativa, impulsada por la Municipalidad de Zapallar y la Fundación Municipal de Cultura, buscó recuperar preparaciones tradicionales y reconocer a los vecinos que, a través de sus recetas y conocimientos, han contribuido a preservar una parte importante de la identidad local.
A diferencia de los concursos gastronómicos convencionales, donde el protagonismo suele estar en la técnica o la presentación de los platos, esta propuesta puso el acento en su valor cultural. Más que descubrir qué se cocina en Zapallar, el propósito fue rescatar las historias que explican por qué determinadas preparaciones han permanecido en la memoria de sus habitantes.
El alcalde de Zapallar, Gustavo Alessandri, destacó que la actividad permitió poner en valor una dimensión de la historia comunal que pocas veces ocupa un lugar en los espacios culturales.
“Cuando hablamos de patrimonio, generalmente pensamos en lugares históricos, pero también existe un patrimonio que se conserva al interior de nuestras casas. Muchas familias mantienen vivas recetas que forman parte de nuestra historia y que merecen ser reconocidas porque justamente queremos que esos conocimientos no se pierdan y que las nuevas generaciones comprendan el valor cultural que tienen”, señaló.
La actividad se desarrolló en el contexto de “El Menú de Chile”, iniciativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, que en su sexta edición busca reconocer las cocinas patrimoniales del país.
Por su parte, para la directora ejecutiva de la Fundación Municipal de Cultura de Zapallar, Florencia Quinzio, uno de los principales valores de esta experiencia fue reconocer que las tradiciones gastronómicas constituyen también una forma de conservar la memoria colectiva.
“Una receta no es solamente una lista de ingredientes. También habla de las personas que la preparaban, de los productos que tenían a su alcance, de las celebraciones familiares y de las costumbres de una época y nosotros queremos recuperar esas historias, reconocer a quienes las han mantenido vivas y generar un espacio para que ese conocimiento pueda transmitirse a las nuevas generaciones”, finalizó.