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Flow renueva certificación internacional de seguridad de pagos y refuerza estándares

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Flow, plataforma de pagos online, se certificó bajo la versión PCI DSS 4.0.1, el estándar internacional que establece requisitos para proteger los datos de tarjetas, renovación que busca acompañar el crecimiento de su operación con controles de seguridad cada vez más exigentes.

 Flow cuenta desde 2021 con la certificación PCI DSS, el estándar internacional de seguridad para las organizaciones que procesan pagos con tarjetas, logro que debe renovarse cada año, marco dentro del cual se certificó recientemente bajo la versión 4.0.1, demostrando que sus sistemas, procesos y controles cumplen con los requisitos establecidos para proteger la información de las tarjetas de los compradores en cada etapa del pago.

La certificación PCI DSS (Payment Card Industry Data Security Standard) evalúa distintos aspectos de la seguridad, entre ellos la protección de redes y sistemas, el cifrado de datos, los controles de acceso, el monitoreo permanente, las pruebas de vulnerabilidad y las políticas internas, con el fin de reducir los riesgos asociados al manejo de información sensible durante las transacciones.

“La certificación no es un logro que se obtiene una vez y queda para siempre. Hay que demostrar cada año que seguimos cumpliendo, y eso nos obliga a mantener la seguridad como un trabajo diario y no como un trámite”, explica Leonardo Jerves, Gerente de Riesgos, Compliance y Ciberseguridad de Flow.

El ejecutivo destaca que la renovación de este año representó un desafío adicional, considerando el crecimiento de la plataforma, la incorporación de nuevos servicios y una operación tecnológica cada vez más compleja. En ese escenario, Flow ha fortalecido sus procesos de monitoreo, los controles de acceso y las pruebas de seguridad, logrando la certificación PCI DSS 4.0.1, la versión vigente del estándar, que es más exigente que las anteriores.

Prevenir el fraude en un entorno digital más complejo

La protección de los pagos online enfrenta amenazas que evolucionan junto con la tecnología. Leonardo Jerves comenta que entre los principales riesgos se encuentran el robo de datos de tarjetas, el phishing, la suplantación de identidad, el uso de tarjetas robadas en compras fraudulentas y los ataques automatizados que prueban miles de combinaciones de datos. 

A esto se suma la ingeniería social, que busca engañar tanto a los usuarios como a los equipos de las organizaciones, y la vulneración de sitios de comercio electrónico para capturar información durante el proceso de pago. Por eso la seguridad tiene que abordarse en todas las capas, no solo en la tecnología.

En este contexto, el experto agrega que la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta relevante para la prevención del fraude. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de transacciones en tiempo real permite identificar patrones inusuales y detectar operaciones potencialmente fraudulentas, contribuyendo a prevenir incidentes sin generar fricciones innecesarias para los compradores legítimos.

Sin embargo, la misma tecnología también está siendo utilizada por los delincuentes para crear mensajes y sitios falsos más convincentes, automatizar ataques y facilitar la suplantación de identidad.

“Es una carrera constante, y por eso es clave combinar tecnología, estándares como PCI DSS y equipos humanos atentos”, señala el Gerente de Riesgos, Compliance y Ciberseguridad de Flow. 

Seguridad que también facilita el crecimiento de los comercios

Contar con una plataforma de pagos que cumple con PCI DSS también tiene implicancias para los comercios, especialmente para los emprendimientos y las pequeñas empresas que pueden enfocarse en vender y a ver crecer su negocio y ofrecer pagos digitales sin asumir por su cuenta toda la complejidad de la infraestructura de seguridad.

Al procesar sus pagos a través de una plataforma certificada, los comercios pueden apoyarse en un entorno de seguridad auditado y reducir parte de la carga operativa asociada al cumplimiento de los requisitos aplicables al manejo de datos de tarjetas. El alcance de estas responsabilidades depende de cómo esté implementada la solución de pago y del rol que tenga cada participante.

Leonardo Jerves sostiene que, para los consumidores, el estándar contribuye a que la información de sus tarjetas sea tratada bajo requisitos de seguridad reconocidos internacionalmente, un factor relevante para fortalecer la confianza en las compras por internet.

Añade que “para el comercio, significa poder ofrecer pagos con tarjeta desde el primer día sin tener que construir ni mantener por su cuenta la infraestructura de seguridad que exige el estándar, algo que para muchos emprendedores sería muy costoso y complejo”. 

Desde esta perspectiva, la seguridad no es solo una exigencia técnica o regulatoria, sino que también una condición para el desarrollo del comercio electrónico. Proteger las transacciones ayuda a construir confianza entre comercios y compradores, favoreciendo que más personas se sientan seguras al realizar sus compras online. “En el fondo, la seguridad no frena el negocio: es lo que le permite fluir”, concluye el ejecutivo.

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