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La cirugía de párpados supera a la liposucción y se convierte en la operación estética más realizada del mundo

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

Más de 2,4 millones de blefaroplastias se realizaron durante 2025, según la última encuesta de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS). Por primera vez, esta intervención lideró las preferencias quirúrgicas tanto de hombres como de mujeres. El interés por rejuvenecer la mirada, eliminar las bolsas debajo de los ojos y corregir el exceso de piel explica parte de su creciente popularidad, aunque también puede responder a razones funcionales, cuando existe una alteración del campo visual.

La mirada se ha convertido en uno de los principales focos de atención de la cirugía estética. Así lo revela la última Encuesta Global 2025 de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), publicada el 29 de septiembre de 2026, que posicionó a la blefaroplastia (cirugía destinada a corregir el exceso de piel y las bolsas de los párpados) como la intervención quirúrgica estética más realizada del mundo, con más de 2,4 millones de procedimientos durante el año. La cifra supera a la liposucción y al aumento mamario, que históricamente han encabezado las preferencias.

Uno de los antecedentes más llamativos del informe es que, por primera vez, la cirugía de párpados ocupó el primer lugar tanto entre las mujeres como entre los hombres. Una tendencia que refleja el creciente interés por conseguir una apariencia más descansada y rejuvenecida, sin modificar necesariamente los rasgos faciales.

¿Qué explica este fenómeno? Para el Dr. Juan José Lombardi, cirujano plástico, estético y reparador del Centro Médico Nueva Estoril. Existen factores anatómicos y estéticos que ayudan a entender la popularidad de este procedimiento. «La mirada tiene un papel muy importante en nuestra expresión facial y es una de las primeras zonas donde suelen hacerse evidentes los signos del envejecimiento. Con el paso de los años aparece un exceso de piel en los párpados superiores y pueden comenzar a sobresalir las bolsas de grasa en los inferiores, dando una apariencia de cansancio o envejecimiento, incluso cuando la persona se siente bien», explica.

Aunque suele asociarse con pacientes de mayor edad, la blefaroplastia no es exclusiva de este grupo. Los primeros cambios pueden comenzar a observarse entre los 30 y 35 años, dependiendo de factores como la genética, la calidad de la piel, la exposición solar y el consumo de tabaco. También existen pacientes jóvenes que presentan bolsas debajo de los ojos por predisposición hereditaria o características anatómicas.

Dos procedimientos para distintas necesidades

No todas las cirugías de párpados buscan corregir lo mismo. La blefaroplastia superior se enfoca en retirar el exceso de piel y, cuando corresponde, pequeñas cantidades de grasa de los párpados superiores. En algunos casos, además de su efecto estético, puede tener un beneficio funcional cuando la piel cae sobre las pestañas y compromete parte del campo visual.

La blefaroplastia inferior, en cambio, busca corregir principalmente las bolsas que se forman debajo de los ojos, producto de la protrusión de los compartimentos grasos, además de tratar el exceso de piel o la flacidez de esa zona. Ambos procedimientos pueden realizarse por separado o en conjunto, dependiendo de las características y necesidades de cada paciente.

Sin embargo, el especialista advierte que una apariencia de cansancio no necesariamente significa que una persona requiera esta intervención. Existen otras condiciones que pueden producir cambios similares, como la caída de las cejas, la ptosis palpebral (alteración del músculo encargado de levantar el párpado) o la pérdida de volumen en la zona periocular. Por eso, una evaluación adecuada debe considerar la posición de los párpados y las cejas, la calidad de la piel, la distribución de la grasa y la función ocular.

Resultados duraderos, pero no exentos de riesgos

Como toda intervención quirúrgica, la blefaroplastia presenta riesgos que deben ser considerados antes de tomar una decisión. Entre las posibles complicaciones se encuentran hematomas, inflamación, sequedad ocular y molestias transitorias. También pueden presentarse, con menor frecuencia, asimetrías, dificultades para cerrar completamente los ojos o alteraciones en la posición del párpado inferior.

La evaluación preoperatoria es fundamental para determinar si una persona es candidata a la cirugía. Se deben revisar sus antecedentes médicos, los medicamentos que utiliza y su función ocular, además de descartar condiciones como el ojo seco importante. La indicación también debe considerar las expectativas del paciente y si existe una alteración anatómica que efectivamente pueda corregirse mediante este procedimiento.

En cuanto a los resultados, la corrección del exceso de piel y las bolsas puede mantenerse durante muchos años. Sin embargo, la cirugía no detiene el envejecimiento natural: con el tiempo, la piel continúa perdiendo elasticidad y los tejidos experimentan nuevos cambios.

«Mi recomendación es que los pacientes busquen un resultado natural: verse más descansados, rejuvenecidos y con una mirada más despejada, pero sin cambiar la expresión ni las características propias de sus ojos. Una buena blefaroplastia no debería hacer evidente que una persona se operó, sino que simplemente se ve mejor», concluye el Dr. Lombardi.

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