Entre las 11 y las 17 horas el sol pega más fuerte, y no solo en la piel. Médicos detallan los síntomas que delatan un golpe de calor, con especial atención en niños y adultos mayores, y recuerdan cuándo un lunar merece una consulta.
Aunque el verano aún no comienza y las temperaturas han sido variables, el calor ya se hace sentir en la Región Metropolitana. En los días más calurosos, aumenta el riesgo de deshidratación y golpe de calor, sobre todo en niños y adultos mayores. Especialistas explican cómo prevenirlo, qué síntomas obligan a consultar y por qué la fotoprotección es clave para la piel.
¿Cómo prevenir los efectos del calor?
La Dra. Karem Muena, jefa del Servicio de Urgencia de Clínica Dávila Vespucio, detalla: «En esta época, se producen olas de calor que pueden tener efectos importantes sobre la salud de la población, sobre todo en aquellos que son adultos mayores con comorbilidades y también en niños menores. Lo importante para prevenir es utilizar ropa adecuada y mantenerse hidratado. En caso de tener síntomas de descompensación como compromiso de conciencia, fiebre, dificultad para respirar, el paciente debe acudir de forma inmediata a un servicio de urgencia».
El Dr. Ney Tello, médico jefe de Help Rescate, recomienda evitar la exposición al sol durante los días de altas temperaturas, especialmente en el horario de mayor radiación, entre las 11 y las 17 horas. Asimismo, agrega: “La hidratación es muy importante, no esperar tener sed, sino que consumir agua frecuentemente para evitar la deshidratación”.
¿Cuáles son las principales señales frente al calor extremo?
El jefe de Urgencia de Clínica Dávila, Dr. José Luis Santelices, explica: “En algunos adultos mayores se pueden presentar alucinaciones, en niños pequeños muchas alteraciones o cambios conductuales agudos; también se pueden acompañar de calambres; síntomas gastrointestinales como diarreas o vómitos. Estos son las señales a las que hay que estar atentos y eventualmente consultar en algún centro asistencial”, detalla el especialista.
La Dra. Emilia Zegpi, dermatóloga de Clínica Santa María enfatiza: “La piel es la primera barrera frente al medio ambiente externo, por lo que es indispensable mantener su integridad. Dentro de las cosas más importantes en el verano está la fotoprotección, porque la radiación ultravioleta es un factor principal y primordial en la génesis de los cánceres cutáneos y además favorece las manchas y el envejecimiento. Si aparecen lunares nuevos, que han crecido o cambiado de color o estructura, hay que consultar, porque podrían no ser lesiones benignas y hay que evaluarlo”.