Buscar

¿Cómo definimos al hombre de hoy? Una columna a propósito del día del hombre. Por Dr. (C) Álvaro Leyton Hernández, Académico de la carrera de Enfermería de la U.Central Región Coquimbo.

Vivimos en tiempos complejos: cambio climático, envejecimiento poblacional, debates sobre pensiones, salud, y una transformación constante en cómo nos relacionamos. En este escenario, el hombre de hoy enfrenta retos que no pueden ignorarse: redefinir su rol en una sociedad que avanza hacia la equidad, pero que aún arrastra los mandatos tradicionales de la masculinidad.

Nuestra generación creció con estándares distintos en tecnología, crianza y relaciones humanas. Sin embargo, hemos tenido que adaptarnos a nuevas formas de entender los cuerpos, los territorios y las emociones. Este cambio, aunque necesario, genera resistencias comprensibles, sobre todo en quienes ven en la transformación una amenaza a privilegios históricamente arraigados.

¿Quiénes son los que más temen estos cambios? Generalmente, hombres que han vivido bajo un modelo conservador: blancos, heterosexuales, sin discapacidades, que encuentran en el mundo actual un lugar confuso e incierto. Esta resistencia no solo es social, sino también política, reflejada en el impacto del voto masculino en la victoria de líderes conservadores como Trump, Bolsonaro o Milei. Los resultados de estas elecciones muestran cómo las masculinidades tradicionales buscan perpetuar el statu quo frente a los cambios que promueven la diversidad y la equidad.

El Día del Hombre nos invita a reflexionar sobre estos mandatos. ¿Qué significa ser hombre hoy? ¿Cómo nos limita el modelo tradicional de masculinidad al negar nuestra salud emocional, invisibilizar nuestra necesidad de cuidado y perpetuar desigualdades? Este modelo nos dice que proveer es nuestra única misión, relegando el cuidado de hijos y mayores a las mujeres, y cuando participamos, se nos aplaude por lo mínimo.

Pero, ¿y si repensamos la masculinidad? ¿Y si asumimos que ser hombres también implica ser empáticos, vulnerables y corresponsables? Romper con estos mandatos no es debilidad, es humanidad. Es el paso necesario hacia una sociedad más justa, donde el género no determine quién cuida, quién siente o quién lidera.

Hagamos de la introspección nuestra herramienta de cambio. Preguntémonos cómo nuestras acciones, creencias, votos y silencios perpetúan desigualdades, y qué podemos hacer para construir una masculinidad más sana y respetuosa. No se trata de renunciar a ser hombres, sino de redescubrirnos como seres humanos completos, capaces de cuidar, sentir y transformar.

Porque solo enfrentando nuestros miedos, cuestionando nuestros privilegios y tomando decisiones conscientes —en lo personal y en lo político— podremos abandonar esa idea de que “lo estamos pasando muy bien” —como dirían Los Prisioneros— y pasemos a ser parte activa de un futuro más igualitario, inclusivo y compasivo.

 

noticias relacionadas

Campus Naturaleza: tres años de sembrar un futuro posible. Por Dr. Cristian Echeverría Leal, Director de Campus Naturaleza UdeC

Conectarse con los grandes desafíos de Chile. Por José Miguel Pérez, Director de Enseña Chile en Valparaíso

IA y finanzas personales: entre la eficiencia y el riesgo. Por Edgardo Fuentes Cáceres – Director Ingeniería en Ciberseguridad, UNAB

La Inteligencia Artificial está redefiniendo los espacios que habitamos. Por Tomás Figueroa, Consultor Senior PR