Productores, científicos y autoridades analizaron el potencial de los vinos patagónicos en una jornada que combinó teoría y práctica, desde la zonificación vitícola hasta el control de heladas y aves.
Con el objetivo de impulsar la vitivinicultura en la zona más austral del país, el pasado miércoles 15 de abril se realizó en Chile Chico: el seminario “Hacia la Denominación de Origen de la Vitivinicultura en la Patagonia Aysén”. La convocatoria reunió a agricultores, investigadores y autoridades regionales en torno a una meta común: agregar valor territorial con vinos de identidad propia.
El encuentro, coordinado por INIA Tamel Aike en conjunto con la Municipalidad de Chile Chico y financiado por el Gobierno Regional de Aysén, abordó diversas temáticas que van desde la experiencia productiva en climas fríos hasta los requisitos normativos necesarios para la obtención de una Denominación de Origen para la producción viticultora.
El investigador de INIA Tamel Aike, Diego Arribillaga, abrió las exposiciones con la charla “Ampliando las fronteras de la vitivinicultura nacional”, destacando la adaptación de la vid a las condiciones extremas de la Patagonia. Luego, el doctor Gastón Gutiérrez Gamboa, de INIA Raihuén (Maule), presentó las bases científicas para la zonificación vitivinícola, mientras que el profesional del SAG, Joaquín Almarza, explicó los pasos formales para solicitar una Denominación de Origen en Chile.
El subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, expresó que con esto se inicia un camino importante para la región. “Tener en Aysén una denominación de origen propia será un paso significativo para todo el esfuerzo de los productores de este aislado sector del país, que sin duda suma un factor de diferenciación que alienta la competitividad del sector y de las capacidades vitivinícolas de la región”, afirmó el subsecretario.
Por su parte, el seremi de Agricultura, Yordy Cea España, afirmó que “el trabajo colaborativo del Ministerio de Agricultura a través de sus servicios, hoy día da un paso inicial que es muy importante, la denominación de origen que va a permitir hacer una diferenciación productiva respecto de otras localidades y puntos productivos de la vitivinicultura en Chile”.
Asimismo, el alcalde Ariel Keim valoró la iniciativa, “creemos firmemente en el potencial de nuestra comuna para el cultivo y producción de vino. Esto abre nuevas oportunidades para nuestros agricultores”.
María Pía Ruíz de Agrícola Austral Cherry expresó la importancia de este camino que toma el sector, ”nos llena de orgullo el tener la certeza y la seguridad que el producto que estamos sacando es de excelentísima calidad y para eso la denominación de origen viene a reforzar, esta producción y este trabajo. Vamos a iniciar ahora los papeles que se requieren para poder hacer esta solicitud al SAG”.
Desde la Delegación Presidencial Provincial de General Carrera, el delegado Jorge Abello, agregó que “nosotros nos sumamos a esta apuesta de esfuerzo público y privada y, por cierto, que está en la línea de lo que el Gobierno espera fortalecer en sus actividades productivas, dinamizando la economía”.
En el marco de estas iniciativas que ponen en el centro la diversificación productiva ligada a la actividad vitivinícola, durante la tarde los participantes se trasladaron a la Oficina Técnica de INIA, donde se desarrolló un Día de Campo organizado en el contexto del proyecto “Manejo sostenible y eficiente, integrando técnicas de protección contra heladas y aves”, apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).
En la instancia, los asistentes recorrieron una unidad demostrativa, donde pudieron observar en terreno el manejo del cultivo, el uso eficiente del agua y la implementación de barreras físicas para la protección contra zorzales.
Así, con una alta participación y un ambiente colaborativo entre ciencia, Estado y productores, Chile Chico dio un paso concreto hacia la consolidación de su identidad vitivinícola. La combinación de seminario técnico y experiencia en terreno dejó una conclusión clara: la Patagonia no solo puede producir vinos de calidad, sino que está en condiciones de aspirar a un sello de origen propio. El desafío ahora es seguir trabajando para que la Denominación de Origen pase del papel a las botellas.