La iniciativa, nacida en una asignatura, evolucionó hasta convertirse en un proyecto con proyección de mercado, tras obtener reconocimientos en instancias nacionales e internacionales.
Lo que comenzó como un proyecto universitario, pensado inicialmente para cumplir con una asignatura, terminó convirtiéndose en una experiencia que marcó la vida académica y personal de Andrea Espinoza, Benjamín Soto y Michelle Rocha, estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), Sede Concepción. Su aplicación, orientada a entregar apoyo tecnológico al rubro apícola, no solo destacó por su innovación, sino también por la historia real que le dio origen.
El proyecto surgió desde una vivencia personal, un elemento que conectó rápidamente con quienes conocieron la iniciativa. «El proyecto nació de algo que le había sucedido a la familia de Andrea, y eso marcó mucho», contó Benjamín. Esa combinación entre tecnología, experiencia concreta y compromiso social fue clave para que la idea comenzara a sobresalir dentro y fuera de la universidad.
El primer gran impulso llegó en la Feria de Software, donde el equipo obtuvo los tres premios disponibles. Ese momento fue decisivo. «Fue el primero, y ahí empezamos a creer más en el proyecto», comentó Andrea. A partir de ese reconocimiento, la aplicación dejó de ser vista solo como un trabajo académico y comenzó a proyectarse como una iniciativa con potencial real.
Ese camino los llevó a obtener el primer lugar en Semillero USM, logro que les permitió viajar a Uruguay y conocer de cerca un ecosistema emprendedor diferente. Durante su estadía, vivieron jornadas intensas de presentaciones y reuniones. «Presentamos el proyecto como cinco veces en un día», recordaron. Más allá del ritmo exigente, destacaron el ambiente colaborativo. «Todo estaba conectado, todos se conocían, y eso hacía que el apoyo fuera transversal», señalaron, valorando el acompañamiento constante que recibían los proyectos en desarrollo.
Desde el punto de vista formativo, Uruguay les dejó una reflexión clave sobre el uso de la tecnología. «Allá no buscan reemplazar a las personas, sino entregar herramientas que las apoyen», precisaron, una mirada que hoy influye directamente en cómo conciben el impacto social de su aplicación.
Australia
La segunda experiencia internacional se concretó en Melbourne, Australia, luego de obtener el primer lugar en el desafío internacional GHD «Challenge: Impacting our Communities», instancia evaluada por actores externos y desarrollada íntegramente en inglés. «La barrera del idioma nos puso muy nerviosos, tiritábamos antes de presentar», confesó Andrea. Pese a los nervios, la experiencia fue profundamente significativa. «Ellos nos recalcaban que no habrían sido capaces de hacer lo mismo en español», relataron, destacando la empatía y valoración recibida.
Desde la universidad, el premio también fue ampliamente valorado. Lydia Droegemueller, directora de Asuntos Internacionales (DAI) de la USM, señaló que «este logro es especialmente valioso porque muestra la iniciativa y el nivel de los estudiantes de la Sede Concepción al destacar en una instancia exigente, evaluada por actores externos como la empresa australiana GHD, y hacerlo en inglés, alcanzando el primer lugar».
Droegemueller añadió que esperan que este tipo de experiencias, donde pudieron vincularse con el mundo académico, empresarial y de la innovación, «hayan sido significativas para ellos, que las recuerden en el tiempo y que les den la confianza para seguir desarrollando sus ideas, pensar en grande y considerar nuevas realidades en lo que quieran hacer a futuro». Finalmente, enfatizó que «desde la DAI, esperamos que este ejemplo motive a más estudiantes de la USM a atreverse con iniciativas similares y a explorar otras oportunidades internacionales».
Hoy, mirando el camino recorrido, los estudiantes coinciden en que algo cambió. «Ya no le tengo miedo a nada», afirmó Andrea. Las experiencias, los viajes y los reconocimientos les entregaron seguridad y confianza en sus capacidades. Actualmente, el equipo se encuentra fortaleciendo la etapa de investigación del proyecto. «Queremos dar el siguiente paso, pero con algo más robusto», explicaron, proyectando su formalización como empresa y un futuro lanzamiento al mercado, convencidos de que todo comenzó gracias a una idea que se atrevieron a desarrollar para una asignatura en la USM.