• Tras un largo proceso terapéutico, el ciudadano francés Marc Antoine Contassot retornó a su país natal, ante la satisfacción de un equipo que vio su proceso de recuperación integral.
En el Servicio de Medicina del Hospital de Peñablanca, una maleta morada está lista para emprender un largo viaje junto a su dueño, se trata de Marc Antoine Contassot Theureau, un paciente francés de 61 años, quien es originario de la ciudad de Montpellier, al sur de Francia. Llegó a Chile hace algunos años, en una aventura cuyos detalles no se conocen del todo, ya que es una persona bastante reservada.
En este viaje desde el Viejo Continente, Marc Antoine conoció en Chile todo tipo de personas y situaciones, incluido un conflicto en Horcón, que le significó una agresión con una camioneta, el resultado fue una clavícula rota y un proceso de rehabilitación por delante.
Llegó al Hospital de Peñablanca derivado desde el Hospital Dr. Fricke, con la necesidad de sanar no solo lo físico, sino que también su salud mental, es así como la Unidad de Salud Mental del Hospital, se dedicó por meses, a supervisar su evolución física y sicológica.
Tras muchos meses, sumado a trámites diplomáticos que tomaron su tiempo, Marc Antoine ya estaba listo para ser dado de alta y volver a su país de origen, donde lo esperaba su familia. Esto se concretó recientemente, en que el equipo clínico, que lo acompañó y con quien forjó lazos humanos y afectivos, lo entregó al Consulado francés en el aeropuerto de Santiago, para partir rumbo a su país.
“Espero volver alguna vez a verlos”
Pálido, sonriente, con un rostro sereno y ojos claros, es un hombre de pocas palabras, casi tímido, nos cuenta que habla varios idiomas: aparte del francés, inglés, alemán, español y hasta japonés. En su juventud estudió una carrera tradicional y luego se dedicó a viajar por otros países. Durante su estancia en el Hospital, en más de una oportunidad, deleitó a los equipos y pacientes al tocar piano.
Relata, “Tras el accidente, he permanecido más de un año en el Hospital, en que he estado muy bien, me han llevado al gimnasio del Hospital y he tenido que hacer varios ejercicios y terapias para poder estar ok, en los primeros momentos me dolía la clavícula, pero eso fue pasando. También pude caminar y hasta tocaba el piano junto al psicólogo. Ahora estoy entusiasmado por devolverme a mi ciudad en Francia, allá está mi madre y hermano”. “El equipo que me trató fue muy simpático y empático, los aprecio mucho, fueron buenos acompañantes y espero volver a verlos alguna vez”. Marc Antoine partió rumbo a la ciudad de Lyon donde continuará su tratamiento.
Lazos humanos
El equipo que lo trató, se advierte, formó lazos afectivos con Marc. Además, significó un gran desafío no solo terapéutico, sino que también en materia de las gestiones sociales y diplomáticas para que pudiera retornar a su origen.
Javier Risso es psicólogo de enlace del equipo de Salud Mental del Hospital de Peñablanca, Unidad que estuvo a cargo de todo el proceso y explica “Marc, empieza a generar este vínculo de trabajo, que apuntaba, a un proceso a largo plazo, donde consideramos que teníamos una ventana de oportunidad de aportar a su estabilización, estructuración y beneficio y además ver cómo podíamos resolver la situación social. Como equipo de Enlace, generalmente, vemos procesos cortos, pero Marc ha sido un proceso de largo plazo, lo que nos ha reforzado nuestra capacidad también de hacer procesos de continuidad, ver también cómo las metodologías que utilizamos tienen beneficios en ciertos pacientes, y cómo, a partir de lo que hacemos, hay gente que se ve beneficiada y que tiene logros y que agradece y valora el trabajo. Para nosotros ver cómo Marc ha logrado compensarse, se ha desarrollado en términos de habilidades sociales, de su influencia en el lenguaje, de sus intereses, por ejemplo, del piano, de la música, y, particularmente, también en el interés que tiene de volver a su país”
Michelle Cabrera, es trabajadora social también de la Unidad de Salud Mental y cuenta su rol en el caso, “El paciente llegó trasladado desde el Hospital Dr. Fricke, después de la cirugía que le realizaron. Junto con su terapia de rehabilitación, también tramitamos sus papeles con el Consulado para el retorno a su país y gestionarle una pensión social para cuando llegara a su origen. Para nosotros, ha sido muy satisfactorio este caso por los procesos involucrados y la recuperación integral del paciente, ya que finalmente, aportamos al bienestar de las personas. Y eso también nos viene a reforzar el factor humano, que a veces, es mucho más importante que el desarrollo de grandes metodologías complejas. A veces, lo que más necesita la gente es simplemente ser reconocido y validado y recuperar su carácter de persona.”
Reforzar la salud mental
Michelle también destaca sobre esta experiencia, “Ha sido súper gratificante el proceso, ya que nosotros vemos generalmente procesos cortos. Como trabajadora social, a veces tengo que tomar casos que se quedan más tiempo en el Hospital, y éste ha sido un gran desafío profesional, porque es algo nuevo al tener que tratar con la Embajada, ver el tema de las barreras del idioma y todos los trámites que se realizaron. También es muy gratificante para todo el equipo, ya que el paciente llegó en malas condiciones generales. Y ahora tenemos una persona que se va en súper buenas condiciones, donde se pudo recuperar su dignidad y asegurar su bienestar”
Javier Risso refuerza: “Fue un proceso súper bonito y esperamos que continúe con ese bienestar en su país y que también procesos como éstos, visibilicen que hay una necesidad también de reforzar los equipos de salud mental, para el beneficio de todas las personas que pasan por nuestro equipo, que no son pocas.”
Au revoir, Marc!
Junto al adiós a Marc, solo queda destacar la labor realizada por los equipos de la Unidad de Salud Mental además de todo el apoyo brindado por el equipo de Gestión del Cuidado por sus atenciones y al personal que lo trasladó al aeropuerto, además del voluntariado del Hospital.