Especialistas advierten que el ajuste del reloj y la llegada del frío no solo alteran el descanso, sino que evidencian un problema mayor: miles de personas no acceden a diagnóstico oportuno en Chile.
El reciente cambio de hora y la llegada de temperaturas más bajas están generando alteraciones en el sueño de gran parte de la población. Dificultad para dormir, despertares nocturnos y cansancio durante el día son síntomas frecuentes en esta época. Sin embargo, especialistas advierten que estos factores no explican completamente el mal dormir.
Dormir mal de forma persistente no es normal. Puede ser una señal de un trastorno del sueño que requiere diagnóstico clínico, como apnea, insomnio u otras alteraciones respiratorias nocturnas.
“Estos cambios pueden afectar el descanso por algunos días, pero cuando los síntomas se mantienen, estamos frente a un problema de salud que muchas veces no se está diagnosticando”, explica José Marmolejo, CEO y fundador de HIS (Health Intelligence Solutions).
En Chile, el acceso a diagnóstico sigue siendo una de las principales barreras. La mayoría de los estudios especializados se concentran en pocas ciudades, lo que obliga a miles de personas a enfrentar traslados, listas de espera o altos costos para poder evaluarse. Como resultado, muchas personas conviven durante años con síntomas sin una explicación médica.
Esta falta de diagnóstico oportuno tiene consecuencias relevantes. Los trastornos del sueño no tratados están asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y problemas de salud mental, además de afectar la concentración, el rendimiento laboral y la calidad de vida.
A nivel internacional, la medicina del sueño ha comenzado a evolucionar hacia modelos más accesibles y descentralizados, que permiten evaluar a las personas en su entorno habitual y priorizar la derivación a estudios más complejos solo cuando es necesario.
“El desafío hoy es doble: dejar de normalizar el mal dormir y, al mismo tiempo, generar condiciones para que más personas puedan acceder a un diagnóstico oportuno”, agrega Marmolejo.
En este contexto, los expertos coinciden en que el cambio de hora no solo altera el descanso de forma temporal, sino que también actúa como una señal de alerta. Si los síntomas persisten más allá de algunos días, es clave consultar y evaluar la posibilidad de un trastorno del sueño.
El llamado es claro: entender el sueño como un pilar de la salud y no como un problema menor. Porque dormir mal no es una costumbre, es una señal que no debería ignorarse.