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Ricardo Rozzi se incorpora a la Academia de Ciencias con una propuesta que integra ética, biodiversidad y cultura desde el sur

El filósofo y ecólogo presentó este enfoque para enfrentar la crisis ambiental, en una ceremonia realizada el Día de la Tierra, y advirtió sobre la tensión global que afecta al conocimiento científico.

Hace más de seis décadas, siendo niño, Ricardo Rozzi acompañó a su abuelo, médico de los astrónomos, hasta los observatorios de Cerro Tololo y La Silla, en un viaje a lomo de mula que, según recordó, marcó su forma de mirar la ciencia. El miércoles 22, ya como ecólogo y filósofo, fue incorporado como miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias, donde reiteró su propuesta de construir desde el extremo sur una nueva manera de observar el mundo.

Rozzi es doctor en Ecología y magíster en Filosofía de la Universidad de Connecticut, con formación en la Universidad de Chile, y actualmente es profesor de la Universidad de Magallanes y de la University of North Texas.

El académico ha desarrollado su trabajo durante más de tres décadas en el extremo sur de Chile, donde ha impulsado iniciativas pioneras en investigación y conservación biocultural, incluyendo la creación del Parque Omora y el desarrollo de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos.

La fecha para su ingreso no fue casual. El propio científico pidió realizar la ceremonia el 22 de abril, Día de la Tierra, como una forma de subrayar el sentido de urgencia de su mensaje.

Rozzi abordó el rol de la ciencia en el contexto actual, defendió su vínculo con la ética y las artes, y advirtió sobre los riesgos de su debilitamiento frente a fenómenos contemporáneos. “Estamos en un momento de mucha tensión donde la ciencia es omitida, es tergiversada y suprimida, e impera lo que llamamos la posverdad”, señaló durante su discurso de incorporación.

En su exposición, Rozzi entrelazó ciencia, filosofía, música y conservación para defender una mirada integradora del conocimiento. Parte central de ese trabajo se ha desarrollado en el Parque Omora y luego en el Centro Internacional Cabo de Hornos, CHIC, del cual es director académico. Esta plataforma científica impulsa desde el sur austral el estudio del cambio global y la conservación biocultural.

Al respecto, sostuvo que Chile puede proyectarse como una plataforma científica global no solo para la astronomía, sino también para el estudio de la biodiversidad. “Chile ya es la principal plataforma para la observación del macrocosmos. Puede ser también una plataforma central para observar el microcosmos y la biósfera”, planteó.

Esa proyección se sustenta en una región que describió como única en el mundo. Desde Cabo de Hornos, explicó, se ha impulsado un modelo de investigación que permite observar procesos ecológicos y climáticos en una zona sin réplica en otras latitudes, lo que ha llevado a caracterizarla como un “centinela del cambio climático”.

Uno de los ejes de su exposición fue la reinterpretación de Charles Darwin, destacando tanto su aporte científico como su evolución intelectual. Rozzi recordó que Darwin tuvo inicialmente una mirada eurocéntrica sobre los pueblos fueguinos, pero que posteriormente corrigió esa visión a partir de nueva evidencia. “Termina concluyendo que los fueguinos e Isaac Newton debieran estar en el mismo panteón del pensamiento”, señaló, y subrayó además que los yaganes son el pueblo más citado en su obra sobre la evolución humana.

También destacó la metáfora darwiniana del “gran árbol de la vida”, que expresa el parentesco evolutivo entre todos los seres vivos. Según explicó, esta imagen permite entender que los humanos comparten un origen común con otras especies, lo que constituye una base científica para reconocer el valor intrínseco de la vida en su diversidad.

A partir de esa base, el investigador presentó el modelo de ética biocultural que ha desarrollado, sintetizado en lo que denominó las “tres H”: cohabitantes, hábitats y hábitos de vida. El esquema propone entender quiénes conviven en un territorio, dónde lo hacen y cómo se relacionan entre sí, integrando así dimensiones biológicas, culturales y éticas en una misma mirada.

“El concepto de cohabitante es la piedra angular”, afirmó. En esa misma lógica, el hábitat se entiende como un espacio que debe ser cuidado, mientras que los hábitos de vida corresponden a prácticas concretas. “La ética también es práctica”, señaló.

Rozzi planteó que este enfoque busca integrar dimensiones biofísicas, culturales y éticas. “La ciencia con la representación del mundo influye en cómo decidimos actuar”, sostuvo.

Parte de esa integración se expresa en ejemplos concretos. Recordó el caso del Alto Biobío, donde estudios mostraron cómo el azufre proveniente de actividad volcánica (mapu, la tierra) se transforma en nutrientes esenciales en los piñones de la araucaria. “El nombre pehuenche, gente de los piñones, es corroborado también por una mirada bioquímica”, explicó.

En paralelo, advirtió que el cambio global ya está generando efectos observables en el extremo sur. Mencionó la detección de malaria aviar en Cabo de Hornos, asociada a la llegada de mosquitos que transmiten patógenos a aves migratorias y residentes.

El investigador también abordó el reconocimiento de los pueblos originarios en la conservación del territorio. Señaló que la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos se encuentra en proceso de cambio de nombre para incorporar la denominación Yagán Usi (casa yagán), en un expediente que será presentado ante la UNESCO.

En ese marco, afirmó que la conservación y la economía deben avanzar juntas. “No puede haber conservación si no hay economía, pero tampoco puede haber buena economía sin conservación”.

Un científico original

La incorporación de Rozzi fue valorada por académicos presentes en la ceremonia. “Se extendió un poco la mirada de la ciencia con la entrada de Ricardo. La gran mayoría de nosotros estamos muy enfocados en un tema, pero él tiene una mirada muy horizontal entre distintas áreas. Creo que eso le hace bien a Chile”, señaló la ecóloga Mary Kalin, quien además fue una de sus principales formadoras.

En la misma línea, la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Deves, calificó el nombramiento como un hito para la comunidad científica. “Es un científico completamente original, que representa en su trayectoria lo que entendemos por interdisciplina en un grado máximo. Es un orgullo”, afirmó.

El presidente de la Academia, Sergio Lavandero, destacó que la incorporación del investigador refuerza una línea de trabajo que busca ampliar el alcance del conocimiento científico. “Tiene una visión muy multidisciplinaria, cruza desde el arte, la filosofía y la ecología. Es un referente en el mundo y tenerlo en nuestra academia es un lujo”, señaló.

Lavandero agregó que su integración abre nuevas posibilidades de colaboración. “Son varias cosas que tenemos en mente, no solamente en la academia, sino también dentro de redes que reúnen a distintas academias, así que se va a sentir como pez en el agua”, adelantó.

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