Buscar

Prevención de caídas en personas mayores: una clave para proteger la salud y la autonomía

Especialista advierte que el ejercicio regular, junto con la evaluación de factores de riesgo, resulta fundamental para evitar lesiones graves y mejorar la calidad de vida en la vejez.

Las caídas en personas mayores representan un problema de salud pública relevante debido a su impacto en la morbilidad, mortalidad y funcionalidad. Estos episodios pueden provocar fracturas, hospitalizaciones, pérdida de independencia y un deterioro significativo en la calidad de vida. Además, este grupo presenta un mayor riesgo de sufrir lesiones graves e incluso fallecer a causa de una caída.

El docente de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, Juan Ignacio de la Fuente, explica que la prevención pasa, en gran parte, por la práctica de ejercicios simples y efectivos. “Los más recomendados son aquellos que combinan fortalecimiento muscular, especialmente de las piernas, con ejercicios de equilibrio y movimientos funcionales de la vida diaria”, señala.

  Cómo comenzar

Aun cuando la persona no tenga el hábito de ejercitarse, siempre es posible comenzar con acciones simples incorporadas a la vida diaria.

“Sentarse y pararse de una silla, realizar pasos controlados o mantenerse de pie con apoyo cercano pueden ser un buen punto de inicio, ya que las guías internacionales respaldan programas que integran ejercicios de equilibrio, trabajo funcional y fortalecimiento progresivo”, explica el kinesiólogo.

Para que estos ejercicios generen beneficios reales, deben ser simples, seguros, progresivos y constantes en el tiempo. No se trata de rutinas complejas, sino de mantener una práctica regular. En personas mayores, la OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, sumar fortalecimiento muscular al menos 2 días por semana e incorporar ejercicios de equilibrio 3 o más veces por semana cuando existe riesgo de caídas’, indica De la Fuente.

Sin embargo, la prevención de caídas no depende únicamente del ejercicio. “Es necesario considerar otros factores como el entorno, los medicamentos, la visión, la marcha y diversas condiciones de salud que pueden aumentar el riesgo”, agrega el académico.

Cabe indicar que «cuando una persona mayor ha sufrido caídas, presenta mareos, debilidad o dificultades para caminar, resulta fundamental realizar una evaluación profesional del riesgo de caída y de sus factores asociados, para definir un plan de intervención seguro, individualizado y efectivo”, concluye.

noticias relacionadas

Roberto Arias, otorrinolaringólogo INDISA: Especialista advierten: “si no te operas, podrías presentar deterioro progresivo del olfato”

Adultos mayores frente a la brecha digital: proyecto busca identificar barreras y mejorar su autonomía

Papanicolau: ¿Por qué las mujeres no se realizan este examen clave para prevenir el cáncer?

Universidad de Atacama se integra a la asamblea de socios y al directorio de CIPTEMIN, fortaleciendo la articulación para la innovación en minería