El actor aseguró en un podcast que tres amigos con cáncer avanzado mejoraron tras usar Ivermectina. Expertos advierten que no existe evidencia clínica que respalde esos tratamientos y alertan sobre los riesgos de abandonar terapias oncológicas probadas.
La ivermectina gana cada vez más adeptos luego de que el actor Mel Gibson afirmara en un podcast que conocía a personas con cáncer avanzado que habrían mejorado tras utilizar ivermectina, un antiparasitario veterinario. Sus declaraciones se viralizaron rápidamente en redes sociales y reactivaron una conversación que mezcla estudios preliminares, testimonios personales y desinformación médica.
El revuelo ocurre en paralelo a la publicación de un estudio en _JAMA Network Open_, que detectó que las prescripciones de ivermectina combinada con benzimidazoles se duplicaron en Estados Unidos después de que figuras públicas comenzaran a promocionarla como una supuesta alternativa contra el cáncer.
El hallazgo no demuestra eficacia terapéutica. Lo que sí evidencia, según Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia UNAB, es la velocidad con que mensajes difundidos por celebridades o influencers pueden modificar conductas de salud, especialmente entre pacientes vulnerables o personas que buscan tratamientos fuera de la medicina convencional.
De acuerdo con el toxicólogo, la ivermectina es un antiparasitario utilizado desde hace décadas. En Chile cuenta con registros sanitarios autorizados por el Instituto de Salud Pública para enfermedades específicas como estrongiloidiasis intestinal, oncocercosis y sarna sarcóptica, dependiendo de la formulación. Su venta requiere receta médica y debe realizarse en farmacias autorizadas.
“La idea de que podría servir contra el cáncer surge de investigaciones preclínicas, es decir, estudios realizados en células y animales. Algunos trabajos han observado posibles efectos sobre mecanismos relacionados con el crecimiento tumoral, incluyendo proliferación celular, apoptosis y ciertas vías inmunológicas”, explica Torres.
Sin embargo, los especialistas enfatizan que esos resultados no equivalen a una terapia efectiva en humanos.
“Hasta ahora no existen ensayos clínicos fase III ni guías oncológicas internacionales que recomienden ivermectina como tratamiento contra el cáncer. Los estudios disponibles son exploratorios y se concentran principalmente en evaluar seguridad, dosis y señales preliminares de eficacia, especialmente en combinación con inmunoterapia para cáncer de mama triple negativo metastásico”, añade el docente.
Un peligro clínico
El especialista advierte que el mayor peligro no es solo toxicológico, sino clínico: “Retrasar cirugías, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia u hormonoterapia para reemplazarlas por tratamientos sin evidencia puede permitir la progresión tumoral y empeorar el pronóstico del paciente”.
Además, insiste en que el uso no supervisado de ivermectina puede producir efectos adversos como náuseas, vómitos, diarrea, mareos, somnolencia, temblores, alteraciones neurológicas, hipotensión y convulsiones. En sobredosis, incluso puede causar coma o la muerte.
Las autoridades sanitarias también han alertado sobre el consumo de formulaciones veterinarias o dosis elevadas adquiridas fuera de canales regulados.
Situación en Chile
En Chile, la ivermectina no posee indicación ni registro sanitario como medicamento anticancerígeno. “Que un fármaco tenga autorización para ciertas enfermedades no significa que pueda utilizarse de forma segura y efectiva para otras patologías”, aclara Torres.
La investigación científica constantemente evalúa nuevas aplicaciones para medicamentos conocidos. Pero los expertos insisten en que una hipótesis de laboratorio o testimonios individuales no reemplazan la evidencia clínica necesaria para recomendar un tratamiento.
Frente al cáncer, la recomendación del experto sigue siendo consultar al equipo oncológico tratante y desconfiar de supuestas “curas” viralizadas por celebridades o redes sociales.