Tras cumplirse el hito del 26 de abril, fecha en la que entró en vigencia la reducción obligatoria de la jornada ordinaria a un máximo de 42 horas semanales, el mercado laboral ha experimentado una transformación estructural sin precedentes. Según un estudio realizado por Workera, en más de 10.500 empresas, y cerca de 26.000 turnos registrados durante los primeros meses del año, confirman que la gran mayoría de las empresas ha adaptado sus turnos para cumplir con la nueva normativa legal. Esta transición alcanzó su punto de mayor intensidad justamente durante el mes de abril, cuando se observó un salto estadístico masivo que refleja el compromiso por ajustarse al nuevo límite de horas.
Antes de la fecha límite de abril, el escenario laboral mostraba una convivencia dispar entre distintos tipos de jornada, con una presencia todavía mayoritaria de los turnos de 44 horas. Sin embargo, al aproximarse el plazo legal, se produjo un ajuste acelerado hacia el nuevo estándar. Mientras que en marzo los turnos de 42 horas representaban apenas una cuarta parte del total analizado, para finales de abril esta cifra superó la mitad de los registros, desplazando de manera definitiva a las jornadas más extensas. Este cambio no solo demuestra una rápida capacidad de adecuación administrativa, sino que también marca el fin de la hegemonía de las 44 horas.
En términos acumulados, el análisis de más de 26 mil turnos muestra que la jornada de 42 horas ya se ha consolidado como el eje central, alcanzando una presencia cercana al 70% hacia el final del mes de mayo. Por el contrario, aquellas empresas que optaron por reducir su jornada directamente a 40 horas semanales constituyen una minoría estable, llegando a un 14,4% acumulado a mayo. Asimismo, los turnos que aún permanecen en el antiguo estándar de 45 horas han quedado relegados a una proporción marginal, solo un 2,6% de las empresas sigue manteniendo esa cantidad de horas, siendo un descenso constante mes a mes.
El éxito de esta implementación se hace evidente al contrastar la actividad de los meses previos con el dinamismo observado en abril, que fue el mes de mayor movimiento, donde las 42 horas saltaron de 26,1% (marzo) a 54,4%, un incremento de +28,3 puntos porcentuales en un solo mes. Esto coincide con la entrada en vigor de la normativa para la mayoría de las empresas.
Este comportamiento estadístico ratifica que el cumplimiento de la ley ha sido el motor principal de la reestructuración de turnos en Chile, estableciendo un nuevo piso de bienestar y regulación horaria que ya es una realidad para la mayoría de los trabajadores del país.