En una entrevista con el diario argentino Clarín, el presidente boliviano aseguró que Evo Morales buscar la desestabilización del país. «Hará todo lo posible por derrocar este proceso democrático», dijo sobre el exmandatario.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, señaló este martes a el exmandatario, Evo Morales, como uno de los principales actores detrás de la crisis social que convulsiona actualmente a su país y lo acusó de buscar «derrocar» al actual proceso de cambio que su gobierno encabeza y de estar «embutecido por el poder».
En una entrevista con el diario Clarin de Argentina, el jefe de Estado afirmó que las acciones del también ex líder cocalero no responden a reivindicaciones sociales legítimas, sino a una estrategia coordinada para interrumpir el mandato constitucional vigente y eludir los procesos judiciales que enfrenta.
«Un enfermo embrutecido por el poder. Ese es el rol, así de claro. Es un hombre que está embrutecido por el poder y hará todo lo posible para, más allá de muertos, más allá de la confrontación, más allá de destrozar a Bolivia, derrocar este proceso democrático, violentar el ordenamiento constitucional y generar un nuevo escenario favorable para él y su organización», dijo Paz al medio argentino.
Como se sabe, Paz, quien lleva seis meses en el cargo, enfrenta una parálisis nacional provocada por más de 150 bloqueos de carreteras que han generado un crítico desabastecimiento de combustible y alimentos en ciudades como La Paz y El Alto.
En conversación con Clarín, el mandatario vinculó las zonas de mayor conflicto, especialmente el Trópico de Cochabamba, con actividades ilícitas que habrían florecido bajo la protección del régimen anterior, del partido Movimiento al Socialismo (MAS), de los expresidentes Evo Morales y Luis Arce.
Para Paz, la resistencia en estas regiones no es solo política, sino que responde a la pérdida de soberanía estatal frente a estructuras relacionadas con el tráfico de estupefacientes en la región.
«Hoy día la región donde él (Evo Morales) predomina es una de las regiones más importantes de la generación de narcotráfico en Sudamérica», denunció el jefe de Estado boliviano a Clarín.
Desafíos económicos y soberanía estatal
A pesar del asedio en las rutas, que ha provocado la muerte de al menos cuatro personas por falta de atención médica, Paz sostuvo que los indicadores macroeconómicos muestran signos de recuperación.
En ese sentido, destacó la estabilización del tipo de cambio y la reducción del déficit fiscal en seis puntos como logros de su gestión en un contexto de país quebrado.
Asimismo, resaltó el respaldo recibido por líderes internacionales y organismos financieros, lo que, a su juicio, valida el rumbo pragmático y de apertura económica que ha decidido tomar Bolivia.
«En cinco meses lo que hemos hecho es organizar un país que estaba quebrado. Un país que no tenía reservas internacionales, un dólar volátil que hoy día está estable, un país que tenía un Banco Central que era la caja chica de un gobierno que la utilizaba en función de sus negociados», explicó Paz a Clarin.
Acciones legislativas ante la crisis
Ante el escenario de crisis en Bolivia, el Poder Legislativo sancionó este martes la anulación de la ley 1341, una normativa que desde el año 2020 restringía la participación militar en disturbios civiles, una medida que el Ejecutivo considera el último recurso frente al fracaso del diálogo con los sectores movilizados.
La derogación de esta ley, que ya contaba con el visto bueno del Senado, faculta al presidente Paz para disponer de las tropas en caso de que la Policía Nacional se vea superada por la violencia de las manifestaciones, que ya cumplen tres semanas de intensidad creciente.
Según los impulsores de la medida, la ley anterior desprotegía al Estado frente a grupos que buscaban generar anarquía en las regiones estratégicas del país.
Pese a esta situación de conflicto, que llevó a enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden ayer, lunes, en La Paz, el presidente boliviano dijo a Clarín tener fe en que en los «siguientes días» la situación «se va a reordenar y llegaremos a acuerdos entre partes».