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La seguridad vial también es una emergencia. Por Jorge Morales Guzmán, Director general de Horux Latam

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

Se entiende que las urgencias legislativas estén hoy concentradas en la megarreforma y en otras tramitaciones prioritarias para la agenda del Gobierno. Sin embargo, cuando está en juego la integridad de las personas, resulta indispensable avanzar en iniciativas transversales. Es el caso de dos proyectos que modifican la Ley de Tránsito N° 18.290, orientados a exigir elementos adicionales de seguridad para el transporte terrestre de carga y pasajeros, además de regular el transporte de sustancias peligrosas.

Ambas iniciativas establecen la obligatoriedad de incorporar tecnologías de asistencia a la conducción, entre ellas aquellas capaces de detectar la somnolencia y la distracción de los conductores, factores determinantes en la letalidad de muchos accidentes viales.

A nivel global, los accidentes de tránsito provocan 1,19 millones de muertes al año. En Chile, durante 2025, esa cifra llegó a 1.505, según Conaset, lo que representa un aumento de 5% respecto de 2024. El problema existe, pero la política pública no avanza con la rapidez suficiente, entendiendo que estos cambios deben implementarse con gradualidad.

A veces es útil compararse. El 6 de julio de 2026 entrará plenamente en vigor en la Unión Europea una legislación aprobada en 2019, que obliga a los vehículos a incorporar una serie de medidas de seguridad en la conducción para reducir la siniestralidad. Algunas de ellas son tecnologías que contribuyen a disminuir el impacto del factor humano en los incidentes de tránsito. Este año se dará el paso final, al incorporar sistemas DMS (Driver Monitoring System) al universo vehicular, los que monitorean el estado del conductor en tiempo real mediante dispositivos, cámaras e inteligencia artificial con el fin de detectar eventos de somnolencia, fatiga y distracción.

Al igual que la Unión Europea, en Chile estamos trabajando para reducir el número de víctimas en carretera, especialmente en siniestros relacionados con fallas humanas. ¿Podríamos acelerar esta tarea con legislaciones que prioricen la incorporación de tecnologías centradas en prevenir incidentes? Según un estudio australiano, el 39% de los accidentes graves están asociados a distracción o somnolencia del conductor. Asimismo, con los dispositivos y protocolos adecuados se puede alcanzar hasta un 90% de efectividad en la reducción de accidentes o de su gravedad.

Prevenir la pérdida de vidas en las carreteras es para las familias del país una emergencia. Por eso, acelerar la tramitación de los proyectos de ley en seguridad vial se vuelve un mandato ético para los poderes del Estado.

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