La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura planteó la necesidad de avanzar hacia una estrategia nacional que permita generar mayor valor agregado para la jibia chilena, con el objetivo de fortalecer la económica del sector frente a crisis internacionales y fluctuaciones del mercado.
La autoridad explicó que la actual situación que enfrenta la pesquería responde principalmente a una caída significativa de los precios internacionales del recurso, fenómeno asociado al aumento de la oferta de productos competidores provenientes de otros países, como Perú y Argentina y a dificultades en la cadena de comercialización.
En ese contexto, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, sostuvo que “hoy estamos enfrentando una crisis económica derivada de condiciones internacionales de mercado y no de una falta de recurso o de cambios regulatorios internos. Por eso, el desafío de Chile no puede limitarse únicamente a extraer y exportar materia prima, sino que debemos avanzar decididamente hacia una estrategia de valor agregado para la jibia nacional”.
La autoridad agregó que “cuando un país depende exclusivamente del precio internacional de un recurso, las familias pescadoras quedan extremadamente expuestas a crisis externas. Necesitamos fortalecer la cadena productiva, desarrollar nuevos productos, abrir mercados y generar mayor estabilidad a las caletas y trabajadores del mar”.
Actualmente, la pesquería de jibia se extiende desde Arica y Parinacota hasta Magallanes, concentrándose principalmente entre las regiones de Coquimbo y Biobío. Para 2026, la cuota global de captura alcanza las 200 mil toneladas, manteniéndose disponibilidad del recurso y sin señales de afectación biológica.
Sin embargo, durante el primer trimestre de este año las exportaciones de jibia registraron una caída superior al 84% en valor respecto de igual período de 2025, mientras que el precio promedio disminuyó cerca de un 48%, impactando directamente los ingresos de pescadores artesanales y plantas procesadoras.
Además, la industria nacional evidenció una disminución en su actividad, pasando de 64 plantas procesadoras operativas en 2025 a 55 durante este año, junto con una reducción cercana al 35% en producción.
Frente a este escenario, desde la Subsecretaría enfatizaron que el foco debe estar en fortalecer la competitividad del sector mediante innovación, diversificación productiva y nuevas alternativas comerciales, evitando trasladar una crisis económica coyuntural hacia un debate exclusivamente regulatorio.
“El futuro de la pesca artesanal también pasa por incorporar desarrollo, innovación y nuevas oportunidades económicas para las comunidades costeras. Chile tiene el potencial de transformar la jibia en un producto con mayor valor agregado, generando empleo, crecimiento regional y mayor estabilidad social para miles de familias”, concluyó el subsecretario Osvaldo Urrutia.