Un análisis de escucha digital de SOUL | Comunicación e Impacto realizó la tercera medición de escucha social del gabinete del Presidente José Antonio Kast, analizando más de 6.000 menciones clasificadas en Twitter/X, TikTok y medios digitales.
El estudio alcanzó más de 84 millones de visualizaciones, el mayor alcance de las tres mediciones realizadas, junto a más de 835 mil menciones exponenciales (RT y contenido compartido) y sobre 4,7 millones de interacciones.
El tercer estudio de escucha social elaborado por la agencia de comunicación y marketing digital, SOUL I Comunicación e Impacto arrojó que la exministra Trinidad Steinert, Francisco Undurraga (Culturas) y Ximena Lincolao (Ciencias) fueron los secretarios de Estado con peor percepción digital en mayo. En contrapartida, los ministros que alcanzaron la mejor percepción en este ámbito fueron Jaime Campos (Agricultura), Tomás Rau (Trabajo) y Francisco Pérez Mackenna (Relaciones Exteriores).
La tercera medición de escucha social del gabinete del Presidente José Antonio Kast analizó más de 6.000 menciones clasificadas en Twitter/X, TikTok y medios digitales. El estudio alcanzó más de 84 millones de visualizaciones, el mayor alcance de los tres registros realizados, junto a más de 835 mil menciones exponenciales (RT y contenido compartido) y sobre 4,7 millones de interacciones.
Los tres ministros con peor percepción digital
Trinidad Steinert (ex Seguridad Pública) protagoniza la caída más sostenida que ha registrado esta serie: 42,4% de rechazo en marzo, 46,6% en abril y 51,2% en este -su último- período, con apenas un 9,8% positivo. El hallazgo más potente del mes es que su salida no cerró la conversación, sino que la amplificó: su criticada presentación ante la Cámara de Diputados, el quiebre con el Fiscal Nacional y la ola de memes posteriores a su remoción la mantuvieron en el centro del escrutinio incluso fuera de La Moneda.
Francisco Undurraga (Culturas) es un nombre nuevo para la medición: un 43,6% de rechazo contra un exiguo 4,3% de positividad, el peor balance de un ministro en ejercicio. La “funa” que interrumpió la función de La Pérgola de las Flores a la que había asistido y, sobre todo, su decisión de responsabilizar públicamente a la reconocida actriz nacional, Amparo Noguera, encendieron al mundo cultural y a la opinión pública por igual, demostrando que la reputación digital es un hilo muy fino que puede crecer rápidamente, sin importar el posicionamiento previo de cualquier ministro.
Ximena Lincolao (Ciencias) completa el podio del rechazo con un 31,3% negativo. La ministra arrastra el flanco abierto de los recortes al financiamiento científico y la suspensión de becas en el extranjero, una herida que la comunidad académica mantiene viva y que el usuario digital ha transformado en una crítica constante.
Cierran los primeros lugares del rechazo Martín Arrau (29,8%), cuya llegada a Seguridad quedó marcada por las dudas sobre una eventual improvisación del gobierno en su tema bandera, y Jorge Quiroz (21,4%), quien con el segundo mayor volumen del gabinete y solo un 6,4% positivo sigue pagando el costo de ser la cara visible de los recortes y el manejo de la deuda.
«El cambio de gabinete validó lo que la escucha social venía mostrando: las ministras que salieron eran las líderes del rechazo en nuestras mediciones. Pero el tercer mes del gabinete deja dos lecciones nuevas: la primera es que salir del cargo no apaga la conversación, ya que el juicio digital a Trinidad Steinert siguió creciendo después de su salida. Y la segunda es que la cancha se partió en dos: los ministros que comunican de manera constante su gestión construyen reputación en silencio, mientras que el que se ve envuelto en una sola polémica mal manejada, como vimos en Culturas, puede desatar una crisis reputacional en un par de días», señaló Óscar Marcos, managing director de SOUL | Comunicación e Impacto.
Los tres ministros con mejor percepción digital
Jaime Campos (Agricultura) lidera el ranking con un 45,2% de sentimiento positivo y apenas un 7,7% negativo. Su fórmula es la más clásica del manual: gestión visible y cero estridencia. Su gira por el Biobío reivindicando a la región como capital forestal de Chile, las fiscalizaciones junto al SAG y una comunicación institucional disciplinada construyeron un mes sin flancos, donde la propia vocería del ministerio marcó el tono de la conversación.
Tomás Rau (Trabajo) registra un 38,8% de positividad de la mano de la agenda con mejor recepción del período: la Sala Cuna Universal. La entrega de miles de firmas ciudadanas pidiendo urgencia al proyecto, el respaldo transversal de parlamentarias oficialistas y su despliegue en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, lo instalaron como el rostro de una de las pocas reformas que hoy suma apoyo en lugar de restar.
Francisco Pérez Mackenna (Relaciones Exteriores) completa el podio con un 32,7% positivo y el dato más limpio del gabinete: solo un 2,4% de rechazo, el más bajo entre las figuras con volumen relevante. La designación de embajadores, incluida la misión especial del expresidente Eduardo Frei, y la conducción del envío de ayuda humanitaria a Bolivia, consolidaron la imagen de una cancillería ordenada y sin flancos amplificados.
Mención aparte merece Iván Poduje (Vivienda): con el tercer mayor volumen de conversación del gabinete, sostiene un 21,8% positivo frente a un 11,4% negativo, el mejor balance entre los ministros de alta exposición. Por tercer mes consecutivo, su presencia en terreno convierte el trabajo territorial en su mayor capital reputacional.
El Presidente Kast: opiniones divididas
La conversación sobre el Mandatario concentró una de cada cinco menciones del estudio, casi duplicando al ministro más mediático, y mantiene el empate técnico que ya es su marca registrada: 21% positivo y 19,8% negativo. Este mes, su nombre se relacionó principalmente con la primera Cuenta Pública, las expulsiones de migrantes y un intenso despliegue territorial por el norte. Además de temas recientes como el grito de «¡mentiroso!» en pleno Congreso, la caricatura con nariz de Pinocho de folletería del PS y el paro estudiantil.
Un dato llamativo completa el cuadro: Claudio Alvarado, uno de los nombres más relevantes en el cambio de gabinete, no ha logrado capitalizar en redes el impulso de su nuevo cargo, cerrando el mes con un balance dividido. En este gobierno, acumular poder y construir reputación digital siguen siendo deportes distintos.
Tres patrones cierran esta medición. La escucha social demostró capacidad predictiva, con el rechazo digital sostenido traduciéndose en salidas del gabinete. El mapa reputacional se polarizó por estilos y no por carteras: ganan los que comunican gestión con constancia y disciplina, mientras que pierden los que dejan flancos que desatan crisis comunicacionales. Y el cargo dejó de ser la frontera del juicio digital, que hoy persigue a las figuras incluso después de su salida y fabrica nuevas olas de críticas en cuestión de días.