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Día Mundial del Cáncer de Piel:  Riesgo silencioso que también amenaza los párpados y los ojos

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

Especialista de Clínica Oftalmológica Pasteur advierte sobre la importancia de proteger la delicada piel que rodea los ojos y consultar tempranamente ante lesiones sospechosas.

Cada 13 de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Piel, una fecha destinada a generar conciencia sobre una enfermedad cuya incidencia continúa aumentando a nivel global y que está estrechamente relacionada con la exposición acumulativa a la radiación ultravioleta (UV). Aunque habitualmente se asocia a zonas más expuestas como el rostro, cuello o brazos, existe una parte especialmente vulnerable que suele pasar desapercibida: los párpados y la superficie ocular.

Según explica el Dr. Eduardo Labbé, especialista de Clínica Oftalmológica Pasteur, tanto la piel de los párpados como la conjuntiva —la fina membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo— pueden desarrollar distintos tipos de cáncer asociados a la radiación solar.

“Efectivamente, los párpados pueden presentar cáncer en la piel del párpado, tanto cáncer del tipo melanoma como de tipo no melanoma, por ejemplo carcinoma basocelular o carcinoma escamoso. Asimismo, la conjuntiva, que es la capa transparente que cubre la parte blanca del ojo, también puede presentar cáncer de tipo melanoma. Tanto en la piel del párpado como en la conjuntiva; estas patologías se asocian a la exposición a radiación UV proveniente del sol”, señala el especialista.

Los párpados constituyen una de las zonas más delicadas del cuerpo humano debido a su delgadez. Las personas olvidan aplicar protector solar en esta área o utilizar medidas de protección adecuadas, aumentando el riesgo de desarrollar lesiones precancerosas o cancerosas con el paso del tiempo.

Entre las señales de alerta que requieren evaluación médica se encuentran la aparición de lesiones que no cicatrizan, cambios de coloración en la piel, crecimiento progresivo de lunares, sangrado espontáneo, costras persistentes o masas en los párpados. En el caso de la conjuntiva, pueden observarse manchas pigmentadas, lesiones elevadas o cambios visibles en la superficie ocular.

El diagnóstico precoz resulta fundamental para mejorar el pronóstico y evitar complicaciones que pueden afectar tanto la salud ocular como la función visual. Por ello, los especialistas recomiendan realizar controles periódicos, especialmente en personas con antecedentes de exposición solar intensa, piel clara o antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.

La prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir el riesgo. El uso diario de protector solar de amplio espectro, lentes con filtro UV certificado, sombreros de ala ancha y la evitación de la exposición solar en horarios de mayor radiación son medidas simples pero altamente efectivas.

“Muchas veces las personas protegen su piel, pero olvidan que los ojos y los párpados también están expuestos a los efectos dañinos del sol. Incorporar protección ocular adecuada y consultar oportunamente ante cualquier lesión sospechosa puede marcar una diferencia importante en el diagnóstico y tratamiento”, concluye el Dr. Eduardo Labbé.

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